No hay tarola, me sentí frustrado y triste. Lo de triste no se, me arrinconé y apreté play a mi cd player, Montse Cortés cantaba avec le temps y yo pensaba en que parece que no ha sucedido nada, gané 150 euros por unos poemitas, me conseguí un dvd "raro" donde Coltrane haciendo un jam session; y hoy por la tarde preferí meterme a mi ahora cantina favorita y por 10 pesos programar 6 de Julio Jaramillo, no se si lo triste es por lo que tengo y lo que "soy" o por mi incierta "hernia esofágica"... Alguna cosa ha sido, pero me entristecí, no fue una de esas depresiones dependientes de un evento, sino, de magulladuras y raspones que seguro iré adquiriendo mientras esas hendiduras que tengo dentro del big hole soporten. Avec le temps, avec le temps, va, tout s'en va... Quiero ser un barrendero (desde hace años lo he querido), Grissel, Aide, Lorena y muchos más "se burlaban"; y parecía les dolería llegar a sus casas con un tipo de traje naranja y una escoba enorme. Siempre me han simpatizado los hombres con sus carritos tubulares llenos hasta el tope con bolsas de todos colores y cartones húmedos, mierda, ¿qué tiene de malo ser uno de ellos? Si todos "mis conocidos" ya se han "ganado" un auto de medio pelo y orgullosos cuentan sus grados académicos aún cuando su "dignidad haya sido pisoteada"; otros tienen lo que "necesitan", una mujer, cerveza de 30 pesos los fines de semana y boletos para el apestosísimo soccer. ¿Por qué no puedo tener mi propia ruta y callejones y un tiradero para mi trabajo? ¿O qué está de moda? ¿Escribir con un montón de groserías y referirse a ser un ebrio sin serlo y decirse "de lo peor" y ser un buen muchacho con un trabajo estable y una novia que ni recuerde su rostro? Hace unos meses bebí con "el Bukowski soft club", ja... así los "etiqueté" después de ver sus vómitos, lloriqueos, intento de pavonearse como escritores y decirme -----burgués Kerouaquiano mantenido de mierda----- Ja... hasta los "odios" guardan; que triste es "caer tan bajo" por ser editados, pero es su "culo" y pueden practicar con el hasta un fisting.
------El cáncer esofágico se quita------ pregunta uno. ------Casi no-----contesté riéndome mientras llenaba un vaso con agua del caño y me tomaba un par de pastillitas para esta cosa llamada "úlcera de de tercer grado". Mi móvil suena (con un solo de Coltrane como timbre) y me dicen que por fin hay una tarola, una vieja toda parchada y maltratada, yo todavía puedo tomar pastillas, pero la "pobre tarola" deberá soportar un 3/4 que no recuerdo y una síncopa ya olvidada musicalmente, no tengo talento para tocar, pero si para escuchar y mover mis pies y retorcerme y destapar las cervezas , ja... claro, para entender francés pero no hablarlo y para con un cartón recoger botellas, hojas secas y mierda en estas banquetas cuarteadas de una de las peores ciudades del mundo.
De nuevo el móvil, un par de comentarios, y -----La gente ha dicho que inventas todas esas cosas, que es parte de tu personaje------ me dice Ella
------Qué putas puede saber la gente, si hasta han dicho que "Yeux Tristes" es inventada, que soy un macho con pose de Kerouac y nunca he viajado y ni he estudiado... -----le contesté
------Pero prefiero descubrir todo por mí misma, no por chismes, no por tus textos.
------Por lo menos hay chismes sobre mí, ya es ganancia, malo sería que no los hubiese. Como cuando Razor me comentó que escuchó que decían por los pasillos de la facultad que "Los Avengers" eramos zoofílicos...
------Hay historias de que astroman tiene fotos de niñas de la calle desnudas y no se que más...
------Eso es cierto, cree en los peores chismes, esos, todos esos, son verdad, las "buenas cosas de nosotros olvídalas"
-------Siempre hablaron mal de mí, así que te entiendo.
-------Ja... (fuerte carcajada), no me importa, lo más extraño es que por lo regular no convivo con mucha gente, es bueno que mis textos provoquen tanta mierda... y no deseo que descubras nada ni que tengas un "bonito concepto"
Llega la tarola y de fondo Vicente Amigo toca "vivencias imaginadas", es hora de frustrarme más con la música... Ja... cuentan que JB no sabe ni agarrar unas baquetas, Jaaaa... en eso puede que tengan razón.
AVEC LE TEMPS
PAROLES: Léo Ferré
CHANSON FLAMENCA: Homenaje Flamenco a la canción Francesa
Avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
on oublie le visage et l'on oublie la voix
le cœur, quand ça bat plus, c'est pas la peine d'aller
chercher plus loin, faut laisser faire et c'est très bien
avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
l'autre qu'on adorait, qu'on cherchait sous la pluie
l'autre qu'on devinait au détour d'un regard
entre les mots, entre les lignes et sous le fard
d'un serment maquillé qui s'en va faire sa nuit
avec le temps tout s'évanouit
avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
mêm' les plus chouett's souv'nirs ça t'as un' de ces gueules
à la gal'rie j'farfouille dans les rayons d'la mort
le samedi soir quand la tendresse s'en va tout' seule
avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
l'autre à qui l'on croyait pour un rhume, pour un rien
l'autre à qui l'on donnait du vent et des bijoux
pour qui l'on eût vendu son âme pour quelques sous
devant quoi l'on s'traînait comme traînent les chiens
avec le temps, va, tout va bien
avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
on oublie les passions et l'on oublie les voix
qui vous disaient tout bas les mots des pauvres gens
ne rentre pas trop tard, surtout ne prends pas froid
avec le temps...
avec le temps, va, tout s'en va
et l'on se sent blanchi comme un cheval fourbu
et l'on se sent glacé dans un lit de hasard
et l'on se sent tout seul peut-être mais peinard
et l'on se sent floué par les années perdues- alors vraiment
avec le temps on n'aime plus
domingo, febrero 06, 2005
viernes, febrero 04, 2005
CURSOS DE ZEN
CURSOS DE ZEN
Ella esta en casa,
jugando con su sobrino de 5 años,
viendo sus programas de tv favoritos
y esperando a que suene el teléfono.
Es budista,
ora por las noches,
por las tardes
y asiste a cursos de Zen,
yo estoy tan lejos de ella,
como la sobriedad de mi;
he soñado con ella.
y quise que terminara,
ella estaba mi lado,
me humillaba,
me hacía mierda,
no me importaba,
era solo un sueño…
Sin embargo, ahora,
Grissel está frente al televisor
esperando noticias sobre mi muerte.
Y no he muerto,
pero preferiría,
a estar noche tras noche soñando con ella
con esa risa burlona y su cabeza rapada.
Colocó las monedas en la ranura del jukebox, con gran “dedicación” seleccionó la canción, miró su reloj, hizo sus cálculos y pacientemente se dirigió hacía la barra. Le habían servido un vodka con jugo de uva, lo hizo a un lado y extendió el periódico que arrugado traía en el bolsillo trasero de su pantalón. Marcaba algo con uno de esos gruesos plumones fosforescentes y de reojo miraba cuántas canciones faltaban para la suya. Comenzó a sentirse nervioso, pronto serían las 6 pm; intentó marcar un anuncio sobre “cursos de Zen” pero el plumón parecía seco, remojó la punta en su danzka con jugo de uva e intentó de nuevo, el plumón estaba estropeado, con un cuchillo para la mantequilla marcó un cuadro sobre el periódico y se guardo perfectamente el anuncio. Ya eran las 6 en punto, la canción no comenzaba y ella aún no llegaba con su espectacular cabellera larga. Las canciones que salían del jukebox le parecían aburridísimas y su vodka tan tibio que pidió un refresco de cola muy frío; por fin su canción comenzaba a sonar, él, cerro los ojos, tomó el vaso y lo pasó por su frente, necesitaba calmarse y decirle a ella que lo había conseguido. Durante toda la canción mantuvo los ojos cerrados, con un popote tomaba de su refresco frío de cola y se le escapaba uno que otro “suspiro” de desesperación.
A ella no le gustaba ese bar, el olor, la gente, “las vibras”, pero también tenía algo que decirle, ella también lo había conseguido… Grissa entró muy desconfiada esperando no ser objeto de gritos y miradas soeces, sin embargo, el lugar estaba triste, el de la barra desganado la “barrió” un poco y siguió pasando un sucio trapo por dentro de los vasos de cristal. La canción terminó, Luis abrió los ojos y molesto sacó el anuncio que había guardado y lo arrojó hacía un cesto de basura; al girar hacía la barra para seguir bebiendo de su cola fría se “encontró” con Grissa; Luis hizo gestos y el vaso se le resbaló, los hielos se deslizaron hacía los pies de ella y el “sonidito” del cristal chocando con el pegajoso piso hizo que un par de ratones salieran corriendo y se atrincheraran bajo el jukebox. Grissa se había rapado, tomó la decisión cuando vio la portada de un libro del Dalai Lama, su cabello no era brillante ni muy cuidado, pero era largísimo y eso le gustaba a Luis.
Grissa estaba empeñada en las cuatro nobles verdades del budismo: 1) La verdad de la existencia del sufrimiento; 2) La verdad de que el sufrimiento tiene una causa, el deseo; 3) La verdad de que si eliminamos esa causa se elimina el sufrimiento; y 4) La verdad de que para eliminar esa causa, existe el noble sendero. Luis pensaba en lo cierto de que "la existencia es sufrimiento", incluso le gustaba el Zen, pero raparse le parecía excesivo.
El mesero no hizo nada por juntar los pedazos de vidrio, siguió “lavando los vasos” y sirviendo bebidas; Luis no pudo articular palabra, solo la observaba, Grissa pasó la mano por su cabeza y le dijo a Luis -------Lo logré, soy Budista, creo será el fin entre nosotros… --------. Sin mirar hacia la barra Luis buscó el vaso de vodka con su mano, lo encontró y de un trago se bebió esa cosa caliente.
--------Yo también lo logré, gané un concurso de poesía, es poco 150 euros… pero lo hice.
-------Me da gusto Luis, lo lamento, Marcela y Manuel están esperando en el auto.
------- Esos de nuevo, siempre preferiste a tus budistas, ve a follar con el dharma.-------
Grissa con toda la paciencia de una Budista lo miró con desprecio y alcanzó a susurrar ------pobre…---------. Luis se quedó parado, vio como Grissa salía y se avergonzó de estar buscando un trabajo y unos cursos de Zen.
FOLLANDO CON EL DHARMA
Llevo sólo 3 días sin bañarme,
sin quitarme los calzones tiesos por el semen,
mañana tenemos una lectura
y Grissel ni si quiera desde Torreón está conmigo,
yo tenía cierta confianza en el budismo que ella dice practicar,
y ahora por ciertas "reglas kármicas" el Zen ha decidido enloquecerla
y a mi me ha mordido los testículos.
Y Grissel ya no quiso seguir conmigo porque,
Manuel, Marcela, Buda, el Samsara
y el pendejo que le imparte sus cursos no soportarían verme tambaleándome,
orinando en plena plaza de la constitución,
cayendo en la fría loseta del baño llenando mis manos con agua del retrete;
y no me gusta hablar de alma,
pero creo que se ha quedado en una carretera
o en el "gran hotel Bamer"
Grissel la dejó allí y prefirió follar con el Dharma
y si le da tiempo lo hará con Manuel, Marcela
y con aquel pendejo loco que ora en la casa tibet.
Y ahora que le diga que de nuevo está volviendo esa terrible urticaria a mis brazos
no aguantará más y se soltará llorando pensando en lo bien que se siente sin mi.
Ella esta en casa,
jugando con su sobrino de 5 años,
viendo sus programas de tv favoritos
y esperando a que suene el teléfono.
Es budista,
ora por las noches,
por las tardes
y asiste a cursos de Zen,
yo estoy tan lejos de ella,
como la sobriedad de mi;
he soñado con ella.
y quise que terminara,
ella estaba mi lado,
me humillaba,
me hacía mierda,
no me importaba,
era solo un sueño…
Sin embargo, ahora,
Grissel está frente al televisor
esperando noticias sobre mi muerte.
Y no he muerto,
pero preferiría,
a estar noche tras noche soñando con ella
con esa risa burlona y su cabeza rapada.
Colocó las monedas en la ranura del jukebox, con gran “dedicación” seleccionó la canción, miró su reloj, hizo sus cálculos y pacientemente se dirigió hacía la barra. Le habían servido un vodka con jugo de uva, lo hizo a un lado y extendió el periódico que arrugado traía en el bolsillo trasero de su pantalón. Marcaba algo con uno de esos gruesos plumones fosforescentes y de reojo miraba cuántas canciones faltaban para la suya. Comenzó a sentirse nervioso, pronto serían las 6 pm; intentó marcar un anuncio sobre “cursos de Zen” pero el plumón parecía seco, remojó la punta en su danzka con jugo de uva e intentó de nuevo, el plumón estaba estropeado, con un cuchillo para la mantequilla marcó un cuadro sobre el periódico y se guardo perfectamente el anuncio. Ya eran las 6 en punto, la canción no comenzaba y ella aún no llegaba con su espectacular cabellera larga. Las canciones que salían del jukebox le parecían aburridísimas y su vodka tan tibio que pidió un refresco de cola muy frío; por fin su canción comenzaba a sonar, él, cerro los ojos, tomó el vaso y lo pasó por su frente, necesitaba calmarse y decirle a ella que lo había conseguido. Durante toda la canción mantuvo los ojos cerrados, con un popote tomaba de su refresco frío de cola y se le escapaba uno que otro “suspiro” de desesperación.
A ella no le gustaba ese bar, el olor, la gente, “las vibras”, pero también tenía algo que decirle, ella también lo había conseguido… Grissa entró muy desconfiada esperando no ser objeto de gritos y miradas soeces, sin embargo, el lugar estaba triste, el de la barra desganado la “barrió” un poco y siguió pasando un sucio trapo por dentro de los vasos de cristal. La canción terminó, Luis abrió los ojos y molesto sacó el anuncio que había guardado y lo arrojó hacía un cesto de basura; al girar hacía la barra para seguir bebiendo de su cola fría se “encontró” con Grissa; Luis hizo gestos y el vaso se le resbaló, los hielos se deslizaron hacía los pies de ella y el “sonidito” del cristal chocando con el pegajoso piso hizo que un par de ratones salieran corriendo y se atrincheraran bajo el jukebox. Grissa se había rapado, tomó la decisión cuando vio la portada de un libro del Dalai Lama, su cabello no era brillante ni muy cuidado, pero era largísimo y eso le gustaba a Luis.
Grissa estaba empeñada en las cuatro nobles verdades del budismo: 1) La verdad de la existencia del sufrimiento; 2) La verdad de que el sufrimiento tiene una causa, el deseo; 3) La verdad de que si eliminamos esa causa se elimina el sufrimiento; y 4) La verdad de que para eliminar esa causa, existe el noble sendero. Luis pensaba en lo cierto de que "la existencia es sufrimiento", incluso le gustaba el Zen, pero raparse le parecía excesivo.
El mesero no hizo nada por juntar los pedazos de vidrio, siguió “lavando los vasos” y sirviendo bebidas; Luis no pudo articular palabra, solo la observaba, Grissa pasó la mano por su cabeza y le dijo a Luis -------Lo logré, soy Budista, creo será el fin entre nosotros… --------. Sin mirar hacia la barra Luis buscó el vaso de vodka con su mano, lo encontró y de un trago se bebió esa cosa caliente.
--------Yo también lo logré, gané un concurso de poesía, es poco 150 euros… pero lo hice.
-------Me da gusto Luis, lo lamento, Marcela y Manuel están esperando en el auto.
------- Esos de nuevo, siempre preferiste a tus budistas, ve a follar con el dharma.-------
Grissa con toda la paciencia de una Budista lo miró con desprecio y alcanzó a susurrar ------pobre…---------. Luis se quedó parado, vio como Grissa salía y se avergonzó de estar buscando un trabajo y unos cursos de Zen.
FOLLANDO CON EL DHARMA
Llevo sólo 3 días sin bañarme,
sin quitarme los calzones tiesos por el semen,
mañana tenemos una lectura
y Grissel ni si quiera desde Torreón está conmigo,
yo tenía cierta confianza en el budismo que ella dice practicar,
y ahora por ciertas "reglas kármicas" el Zen ha decidido enloquecerla
y a mi me ha mordido los testículos.
Y Grissel ya no quiso seguir conmigo porque,
Manuel, Marcela, Buda, el Samsara
y el pendejo que le imparte sus cursos no soportarían verme tambaleándome,
orinando en plena plaza de la constitución,
cayendo en la fría loseta del baño llenando mis manos con agua del retrete;
y no me gusta hablar de alma,
pero creo que se ha quedado en una carretera
o en el "gran hotel Bamer"
Grissel la dejó allí y prefirió follar con el Dharma
y si le da tiempo lo hará con Manuel, Marcela
y con aquel pendejo loco que ora en la casa tibet.
Y ahora que le diga que de nuevo está volviendo esa terrible urticaria a mis brazos
no aguantará más y se soltará llorando pensando en lo bien que se siente sin mi.
lunes, enero 24, 2005
ENTRE ESAS PAREDES
Ese cd no era su favorito, ni se acercaba a gustarle un poco; pero le recordaba a un antiguo novio. Tampoco moría por el track número 5, solo que a veces miraba unas hojas secas de un ramo de rosas y disfrutaba mucho reconstruyendo el día que terminó con él. Aquella ocasión era una calurosa noche, los mosquitos no cesaban en su intento por probar la sangre de Luis; con una pequeña lámpara intentaba ayudarse para atrapar a los moscos, sin embargo, la mayoría de las veces solo manoteaba y los moscos escapaba casi burlándose de él, ------que horror, son más necios que yo------- pensaba mientras intentaba una redada contra esos moscos. Karina hacía como que leía una de esas revistas científicas en las que cuentan como a los cerebros de las ratas les hacen cortes miimétricos y después en cultivos prueban fármacos; no sabía como decirle a Luis que había tenido un encuentro no muy afortunado con Gael, lo había besado, y aunque Karina los sintió como un "beso de despedida", seguramente a Luis, la noticia de que Karina, la mujer con la que vivía desde hace 2 años había besado a quien más odiaba no le agradaría para nada. Gael había sido una sombra muy pesada para Luis, aquel primer novio de Karina, con el cabello largo y sus decks del magic en sus bolsillos, listo para retar al más aficionado a los juegos de rol, era como una loza enorme que Luis cargaba.
Los padres de Karina siempre tenían el recuerdo de Gael, para ellos era como un hijo más; durante 5 años Gael y Karina estuvieron juntos, además, él era "el tipo perfecto" para Karina. -----Luis está muy vivido----- decía la madre de Karina, y aunque no les caía mal, sus padres creían que la decisión de irse a vivir juntos era demasiada precipitada; Karina solo tenía 21 y Luis a sus 27 años apenas conducía un taxi pirata y tenía un pequeño departamento en pleno centro de la ciudad. Sus conocidos no les daban más que un par de meses, pero tanto Luis como Karina ya habían perdido la esperanza de muchas cosas; así que ella tomó sus cosas, se despidió de su enorme perra a la que le llamaba "Kora" y se instaló en el departamento nº 66 de la calle de Ecuador.
Luis ya estaba desesperado con el zumbido de los moscos, el calor no cedía, pero si abría las ventanas, el departamento estaría lleno de esos huéspedes tan pequeños que ocasionaban un gran enojo en Luis. Era raro que Karina no estuviese en cama, dormía mucho; su grave problema de depresión la mantenía en cama o viajando sin rumbo por las líneas del metro. Luis se levantó de cama y dio un grito llamando a Karina. Ella le contestó -----¡Luis, vennn!--------. Karina seguía con la revista en la mano, pero lloraba, y tampoco era nada extraño, solía llorar y llorar, Luis supuso que estaba triste.
-------Ya duerme, tienes clase a las 7 am con el hijo de puta esa que es tu jefe del laboratorio-----
-------Luis... ya no le digas así a David------
-------¡Bahhh! te estás volviendo igual que todos tus compañeritos del laboratorio-------
------Ya Luis, tengo que contarte algo------
-----Dime-----
------En el tiempo que estuvimos separados, ¿besaste a alguien?--------
------mmm... No, por qué --------
-----A mi me intentaron besar algunas veces-----
----- ¿Quienes, los conozco?-----
-----A uno lo conocí en una tocada, me hizo plática y luego quiso besarme, claro que lo rechacé------
-----Y a los otros----
-----Un viejo amigo... y al otro si lo besé ... ---------
------ Y quién es------
-----Te juro que fue solo un beso de despedida, un pequeño roce --------
------Mierda, dime quién fue------
------Gael... ¿me comprendes? ------
Los dos quedaron en silencio, Luis buscó entre una pila de cds, los aventaba y maldecía no encontrar lo que buscaba. ------¿Es éste?---- preguntó Karina poniendo play al reproductor de cds ----Entre esas paredes dejo sepultás / penas y alegrías que te he dao y me diste / y esas joyas que ahora pa otro lucirás... / --------. Karina había dejado de llorar, se acercó a él, y pasó uno de sus dedos por los labios de Luis, --------solo fue un roce, y para mí significa un despedida------dijo Karina. Luis subió todo el volumen del cd player y fue a la habitación. Por la mañana ya no estaba Karina y no supo ya de ella.
Karina regresó con sus padres y se sentía aliviada, descubrió que no quería a Luis, y pensó en el beso con Gael, deseó que no hubiera sido solo un roce.
Los padres de Karina siempre tenían el recuerdo de Gael, para ellos era como un hijo más; durante 5 años Gael y Karina estuvieron juntos, además, él era "el tipo perfecto" para Karina. -----Luis está muy vivido----- decía la madre de Karina, y aunque no les caía mal, sus padres creían que la decisión de irse a vivir juntos era demasiada precipitada; Karina solo tenía 21 y Luis a sus 27 años apenas conducía un taxi pirata y tenía un pequeño departamento en pleno centro de la ciudad. Sus conocidos no les daban más que un par de meses, pero tanto Luis como Karina ya habían perdido la esperanza de muchas cosas; así que ella tomó sus cosas, se despidió de su enorme perra a la que le llamaba "Kora" y se instaló en el departamento nº 66 de la calle de Ecuador.
Luis ya estaba desesperado con el zumbido de los moscos, el calor no cedía, pero si abría las ventanas, el departamento estaría lleno de esos huéspedes tan pequeños que ocasionaban un gran enojo en Luis. Era raro que Karina no estuviese en cama, dormía mucho; su grave problema de depresión la mantenía en cama o viajando sin rumbo por las líneas del metro. Luis se levantó de cama y dio un grito llamando a Karina. Ella le contestó -----¡Luis, vennn!--------. Karina seguía con la revista en la mano, pero lloraba, y tampoco era nada extraño, solía llorar y llorar, Luis supuso que estaba triste.
-------Ya duerme, tienes clase a las 7 am con el hijo de puta esa que es tu jefe del laboratorio-----
-------Luis... ya no le digas así a David------
-------¡Bahhh! te estás volviendo igual que todos tus compañeritos del laboratorio-------
------Ya Luis, tengo que contarte algo------
-----Dime-----
------En el tiempo que estuvimos separados, ¿besaste a alguien?--------
------mmm... No, por qué --------
-----A mi me intentaron besar algunas veces-----
----- ¿Quienes, los conozco?-----
-----A uno lo conocí en una tocada, me hizo plática y luego quiso besarme, claro que lo rechacé------
-----Y a los otros----
-----Un viejo amigo... y al otro si lo besé ... ---------
------ Y quién es------
-----Te juro que fue solo un beso de despedida, un pequeño roce --------
------Mierda, dime quién fue------
------Gael... ¿me comprendes? ------
Los dos quedaron en silencio, Luis buscó entre una pila de cds, los aventaba y maldecía no encontrar lo que buscaba. ------¿Es éste?---- preguntó Karina poniendo play al reproductor de cds ----Entre esas paredes dejo sepultás / penas y alegrías que te he dao y me diste / y esas joyas que ahora pa otro lucirás... / --------. Karina había dejado de llorar, se acercó a él, y pasó uno de sus dedos por los labios de Luis, --------solo fue un roce, y para mí significa un despedida------dijo Karina. Luis subió todo el volumen del cd player y fue a la habitación. Por la mañana ya no estaba Karina y no supo ya de ella.
Karina regresó con sus padres y se sentía aliviada, descubrió que no quería a Luis, y pensó en el beso con Gael, deseó que no hubiera sido solo un roce.
miércoles, enero 19, 2005
DEATH ROADS...
-----Weiland se ve afeminado en ese vídeo---- pensaba Lorena mientras desparramaba salsa de tomate en su sándwich francés, por comodidad comía todos los días en un subway que quedaba a unas cuadras del Hotel Gothy Opera; su novio, un tipo que apenas había conocido 5 días antes de salir de la Ciudad de México era accionista de la cadena de hoteles "Gothy", así que, Lorena y Luis se enamoraron "profundamente" y el hombre de 1.89 de estatura, de descendencia gala compró boletos en primera clase por air france y decidieron pasar una estupenda temporada en la ciudad Luz. El sándwich estaba listo, y aquel video de Weiland bailando y vestido con ajustados pantalones púrpura era lo único que repetían en los monitores del subway, Lorena comía despacio, se limpiaba delicadamente los labios con la servilleta, y sorbía del popote su refresco de cola dietética. Ella se creía una mujer "glamorosa", lo era en parte, más en actitud que en un verdadero "status" que la colocara en el "centro" de la sofisticación; y sin duda era una mujer inteligente, con carácter, de mucha estrategia; cosa que ya habían comprobado sus antiguas e insulsas parejas. Lorena "iba a lo grande..."
Luis apareció, no tenía muy buena cara ------esa comida me ha hecho daño------ decía con fastido y miraba hacía la avenida Lafayette; había grandes espectaculares en lo alto de los edificios del centro comercial más "famoso de Paris", Luis se quedó mirando esos espectaculares y sintió mucho desprecio por su "vínculo" mexicano, era bien parecido, atlético y muy ordenado, todo lo que Lorena esperaba de un hombre. -----Ese tipo que canta es horrible----- dijo Luis. -------A mi me gusta...------contestó Lorena con cierta reserva. -----Bahh ese último tipo con el que andabas solo te reforzaba esas conductas------. Luis estaba de mal humor, su origen francés se le acentuaba cuando a lo lejos veía a esos viejos vagos orinando en la esquina de las galerías Lafayette. ------Termina ya, mañana hay que salir temprano a Londres-------. Salieron del subway y dieron un paseo por el centro de Paris, él no era nada "amoroso", su vida de empresario lo había convertido en un tipo exitoso pero muy "frío", siempre se preocupaba por sus negocios, estaba al pendiente de la versión más reciente de BMW y tenía cierto afecto por la pornografía que encargaba especialmente a amigos que viajaban de España hacía Cacún México, era su "top secret", Luis no debía siquiera mencionar lo mucho que le atraían esas fuertes luces de colores que se salían de las sex shop y pubs parisinos. Para Luis, su "status" debía guardarlo como fuese.
Llegaron al hotel, era uno viejo, atendido en su mayoría por franceses de origen africano que ganaban lo suficiente apenas para alimentarse con la abundante comida turca que en cualquier esquina de la ciudad había, no era un hotel lujoso, pero era uno cómodo, con habitaciones pequeñas de altos techos y muebles de madera ya muy desgastada. Esa noche, como todas desde que llegaron a Paris no hubo sexo, ambos durmieron plácidamente, Lorena añoraba y solo deseaba subirse en esos míticos buses londinenses.
El check in sin problema, como siempre el Charles de Gaulle estaba llenísimo, atiborrado de turistas, la sala era la E18 de la Terminal 1. El móvil de Luis sonó y sonó, él no quería contestar, sabía que algo de negocios lo podía detener para su viaje con Lorena, miró el número que llamaba y contestó --------¡Pronto!------, tardó unos 5 minutos, y al apretar "end" le dijo a Lorena -----adelántate a la sala, es un amigo Italiano lo veo en 10 minutos aquí------. Lorena feliz por su viaje a Londres tomó su maleta negra que parecía "una pequeña caja de muerto" y caminó hacía la sala de espera.
Lorena esperaba, leía a William Burroughs y se comenzaron a escuchar gritos. Por los altavoces decían que mantuvieran el control, que una parte del nuevo anden de embarque que aún estaba en construcción se había desplomado. Lorena siguió tranquila leyendo "el lugar de los caminos muertos"; se desesperó un poco porque Luis no aparecía y la gente comenzaba a formarse para subir al avión. Lorena tomó sus cosas y abordó el avión, estuvieron voceando a Luis, pero nunca apareció. Una de las azafatas le explicó a Lorena que quizás su acompañante había pasado por aquel accidente, Lorena muy tranquila dijo ----No problem, maybe is the place of the death roads-----. La azafata pareció comprender, y minutos después, Lorena ya viajaba hacia su "querido Londres".
Luis apareció, no tenía muy buena cara ------esa comida me ha hecho daño------ decía con fastido y miraba hacía la avenida Lafayette; había grandes espectaculares en lo alto de los edificios del centro comercial más "famoso de Paris", Luis se quedó mirando esos espectaculares y sintió mucho desprecio por su "vínculo" mexicano, era bien parecido, atlético y muy ordenado, todo lo que Lorena esperaba de un hombre. -----Ese tipo que canta es horrible----- dijo Luis. -------A mi me gusta...------contestó Lorena con cierta reserva. -----Bahh ese último tipo con el que andabas solo te reforzaba esas conductas------. Luis estaba de mal humor, su origen francés se le acentuaba cuando a lo lejos veía a esos viejos vagos orinando en la esquina de las galerías Lafayette. ------Termina ya, mañana hay que salir temprano a Londres-------. Salieron del subway y dieron un paseo por el centro de Paris, él no era nada "amoroso", su vida de empresario lo había convertido en un tipo exitoso pero muy "frío", siempre se preocupaba por sus negocios, estaba al pendiente de la versión más reciente de BMW y tenía cierto afecto por la pornografía que encargaba especialmente a amigos que viajaban de España hacía Cacún México, era su "top secret", Luis no debía siquiera mencionar lo mucho que le atraían esas fuertes luces de colores que se salían de las sex shop y pubs parisinos. Para Luis, su "status" debía guardarlo como fuese.
Llegaron al hotel, era uno viejo, atendido en su mayoría por franceses de origen africano que ganaban lo suficiente apenas para alimentarse con la abundante comida turca que en cualquier esquina de la ciudad había, no era un hotel lujoso, pero era uno cómodo, con habitaciones pequeñas de altos techos y muebles de madera ya muy desgastada. Esa noche, como todas desde que llegaron a Paris no hubo sexo, ambos durmieron plácidamente, Lorena añoraba y solo deseaba subirse en esos míticos buses londinenses.
El check in sin problema, como siempre el Charles de Gaulle estaba llenísimo, atiborrado de turistas, la sala era la E18 de la Terminal 1. El móvil de Luis sonó y sonó, él no quería contestar, sabía que algo de negocios lo podía detener para su viaje con Lorena, miró el número que llamaba y contestó --------¡Pronto!------, tardó unos 5 minutos, y al apretar "end" le dijo a Lorena -----adelántate a la sala, es un amigo Italiano lo veo en 10 minutos aquí------. Lorena feliz por su viaje a Londres tomó su maleta negra que parecía "una pequeña caja de muerto" y caminó hacía la sala de espera.
Lorena esperaba, leía a William Burroughs y se comenzaron a escuchar gritos. Por los altavoces decían que mantuvieran el control, que una parte del nuevo anden de embarque que aún estaba en construcción se había desplomado. Lorena siguió tranquila leyendo "el lugar de los caminos muertos"; se desesperó un poco porque Luis no aparecía y la gente comenzaba a formarse para subir al avión. Lorena tomó sus cosas y abordó el avión, estuvieron voceando a Luis, pero nunca apareció. Una de las azafatas le explicó a Lorena que quizás su acompañante había pasado por aquel accidente, Lorena muy tranquila dijo ----No problem, maybe is the place of the death roads-----. La azafata pareció comprender, y minutos después, Lorena ya viajaba hacia su "querido Londres".
jueves, enero 13, 2005
MORF & MITZU
Morf y Mitzu jugueteaban, les gustaba esa gran maleta negra de Lorena; era la única que llevaba, pero no necesitaba nada más, parecía una gran caja de muerto atiborrada de botellas de tequila, latas de chile y ropa mal doblada. Los gatos se acomodaban dentro de la maleta o corrían alrededor de ella, era extraño, esa maleta tan horrenda les causaba diversión; y más raro aún que Lorena no comenzara a estornudar y a rascarse como si tuviese alguna picazón en los brazos, siempre, realmente siempre le ocurria eso estando cerca de un gato, no los "soportaba". Cuando Juan le comentó a Lorena que en casa de Zaira había un par de gatos, ella hizo muecas y no es "que no le gustaran", solo era insoportable la comezón que le producía el simple contacto con el pelo de los gatos. Lorena había tenido un viaje complicado, vuelo retrasado, pérdida de conexión pero tenía ánimos de visitar por primera vez una ciudad tan ordenada y tranquila como Zurich, además de viajar con Juan, que en ese momento no le parecía tan desagradable; lo primero que hizo al entrar al piso de Zaira fue abrir su maleta, los gatos corrieron y olieron un poco la maleta, la exploraron un rato, y cuando "no hubo peligro" saltaron dentro y comenzaron a meterse bajo la ropa, Lorena siempre amigable ni siquiera hizo malas caras, alguna "relación Morf/Mitzu---Lorena" sucedió.
Durante la semana los gatos siempre estaban cerca de la maleta, y curiosamente seguían por todo el piso a Lorena, les gustaba subirse a los sillones y echarse junto a ella. Una mañana Lorena despertó derrepente, los gatos con su nariz blanda y su lengua lamían la planta del pie de Lorena, cuando se dió cuenta les gritó ----¡Gatossss!----- Mitzu y Morf salieron disparados y al saltar, Mitzu tiró un florero, las rosas cayeron al piso mientras que los gatos se escondían tras la gran maleta negra. Lorena se tapó bien los pies con las cobijas y siguió durmiendo.
Morf siguió escondido tras la maleta, solo asomaba un poco la cabeza para "ver" que hacía Mitzu cerca de las rosas, Mitzu masticaba los pétalos y lamía del agua derramada del florero, cuando terminó su floral almuerzo, con mucha calma se acomodó sobre la maleta negra. Lorena despertó casi a las 10 am, se frotó los ojos y vio a Mitzu vomitando sobre la maleta, las rosas le "habían caído muy mal", vomitaba y maullaba con mucha angustia. Mitzu estaba muy enfermo, por coincidencia Lorena salía a las 4:00 pm rumbo a la ciudad de México...
Zaira llevó a Mitzu al veterinario, la chica que atendía no dijo mucho, solo le inyectó algo y regresaron a casa; Mitzu durmió unas 20 horas, bueno, eso parecía, ya no despertó más. Zaira se quedó muy triste sentanda en el sillón bebiendo un té. En esas 20 horas que Mitzu "durmió", Lorena viajó en un incomodo avión, sus ropas tenían los pelos de Morf y Mitzu, pero ella ni siquiera se sacudía; le daba risa al recorda la sensación de la pequeña lengua de los gatos sobre su planta del pie. Mientras Morf olía el cuerpo sin vida de Mitzu, Lorena esperaba su equipaje en la banda, el aeropuerto de la ciudad de México estaba reventar, y lo que Lorena quería era descansar un poco, pero la maleta negra nunca apareció, la línea aérea prometió llevar el equipaje al domicilo de Lorena cuando apareciera; sin embargo, aunque KLM pagó el costo aproximado de lo que Lorena llevaba en la maleta, nunca se enteró que Mitzu había muerto; todo regresó a la normalidad en la ciudad de México, Lorena ya no soportaba a los gatos.
Durante la semana los gatos siempre estaban cerca de la maleta, y curiosamente seguían por todo el piso a Lorena, les gustaba subirse a los sillones y echarse junto a ella. Una mañana Lorena despertó derrepente, los gatos con su nariz blanda y su lengua lamían la planta del pie de Lorena, cuando se dió cuenta les gritó ----¡Gatossss!----- Mitzu y Morf salieron disparados y al saltar, Mitzu tiró un florero, las rosas cayeron al piso mientras que los gatos se escondían tras la gran maleta negra. Lorena se tapó bien los pies con las cobijas y siguió durmiendo.
Morf siguió escondido tras la maleta, solo asomaba un poco la cabeza para "ver" que hacía Mitzu cerca de las rosas, Mitzu masticaba los pétalos y lamía del agua derramada del florero, cuando terminó su floral almuerzo, con mucha calma se acomodó sobre la maleta negra. Lorena despertó casi a las 10 am, se frotó los ojos y vio a Mitzu vomitando sobre la maleta, las rosas le "habían caído muy mal", vomitaba y maullaba con mucha angustia. Mitzu estaba muy enfermo, por coincidencia Lorena salía a las 4:00 pm rumbo a la ciudad de México...
Zaira llevó a Mitzu al veterinario, la chica que atendía no dijo mucho, solo le inyectó algo y regresaron a casa; Mitzu durmió unas 20 horas, bueno, eso parecía, ya no despertó más. Zaira se quedó muy triste sentanda en el sillón bebiendo un té. En esas 20 horas que Mitzu "durmió", Lorena viajó en un incomodo avión, sus ropas tenían los pelos de Morf y Mitzu, pero ella ni siquiera se sacudía; le daba risa al recorda la sensación de la pequeña lengua de los gatos sobre su planta del pie. Mientras Morf olía el cuerpo sin vida de Mitzu, Lorena esperaba su equipaje en la banda, el aeropuerto de la ciudad de México estaba reventar, y lo que Lorena quería era descansar un poco, pero la maleta negra nunca apareció, la línea aérea prometió llevar el equipaje al domicilo de Lorena cuando apareciera; sin embargo, aunque KLM pagó el costo aproximado de lo que Lorena llevaba en la maleta, nunca se enteró que Mitzu había muerto; todo regresó a la normalidad en la ciudad de México, Lorena ya no soportaba a los gatos.
martes, enero 11, 2005
LOS BRILLANTES ANUNCIOS DE COMIDA CHINA FUERA DEL SALON ORIZABA
Después de haber escuchado los “fuertes” argumentos de Aide, JB no dijo más, sabía que era el fin. Aide tenía un semblante que JB no había conocido. Era más de miedo que de otra cosa. Era lastimoso que por eventos ocasionados por alguien externo, Aide hubiese tomado la decisión de mandar a JB a la mierda. Todo comenzó con una serie de e mails y llamadas telefónicas en los cuales involucraban a JB en supuestas relaciones con otras personas. Ciertamente Aide tenía razón en desconfiar de JB, ya que él, un escritor fracasado, borracho e impulsivo, a veces hacía cosas muy extremas. Sin embargo, es este caso, JB no tenía nada que ver con las llamadas y mails que eran tan desagradables para Aide. Fue una decisión que sorprendió a JB, pero él, sabía que la verdadera razón era que Aide quería estar sola; y oportunamente le llegó un pretexto para terminar con JB. Aide entró a su casa, y JB se alejó. No hubo lloriqueos ni nada por el estilo, es más Aide hasta parecía indignada.
A las 8:00 pm JB se despidió de Aide, lo hizo sarcásticamente y hasta mostraba buen humor, quizás eso fue lo que indignó a Aide. Ella esperaba que JB llorara a cántaros y que se lamentara. Pero no fue así, JB se mostraba tranquilo, duro consigo mismo y hasta cierto punto relajado. Aide no decía mucho, solo en ocasiones levantaba la voz y se mostraba a la defensiva; JB al contrario atacó todo el tiempo, era la única forma de que Aide pensara las cosas; pero no surtió efecto tal estrategia. Cuando JB comenzó a exaltarse, prefirió decir un par de chistes malos e irse.
Llegó pasadas las 9:00 pm al salón Orizaba, la lluvia arreciaba y estaba empapado. Cuando se acercó a la barra para pedir una caguama, fue arrollado por ciertos recuerdos. En una ocasión, después de una pelea con Grissa, los dos fueron al Orizaba. El ambiente estaba tenso, JB percibió que Grissa se sentía transgredida por ciertas miradas de uno que otro albañil. JB tomó su cerveza rápidamente y salieron. Para Grissa había sido un momento de incertidumbre; no pensó que en ese lugar hubiese tanta carga emocional no muy agradable para ella. Ese día el Orizaba estaba repleto, albañiles, putas gordas, quizás uno que otro parricida o paidofílico, actores porno gay... Tan repleto que Grissa no quiso nunca más saber de nuevo del lugar.
Le dieron la caguama a JB y le acercaron un vaso; él solo tomó la botella y se dirigió a la parte de arriba. Las cucarachas corrían sobre la mesa de metal con propaganda de “corona”. JB no se molestó siquiera en sacudir la mesa para que las cucarachas cayeran al suelo. Se sentó y bebió de su cerveza. La cucarachas pasaban por la palma de su mano izquierda, por el salero de plástico; se metían dentro de su pantalón, pero JB no sentía asco ni repulsión. Si había pasado 5 meses creyendo que Aide había arrancado algo de él, que más daba que las cucarachas se resguardaran en su ropa. Terminó su caguama y bajo por otra. Antes de ir a la barra, fue al baño. El baño del Orizaba es como el de los estadios de fútbol o como los de la secundaria; también hay un retrete, pero siempre esta tapado. Orinó, se subió al bragueta y fue hacía la barra. Justo en el lavamanos se encontraba el “rambo”, un tipo de 50 años aproximadamente, delgado, lleno de viejos recuerdos y ya con un fuerte delirium tremens debido al alcoholismo que se hace evidente en su rostro. En algunas ocasiones, cuando el retrete del salón orizaba se tapaba, “el rambo” con una jícara lo destapaba. Juntaba toda la mierda y salía a vaciarla a la calle; y así hasta que el retrete quedaba “limpio”
---Cómo estas “rambo”------- le dijo JB. -----Mal, de nuevo vomité toda la noche----- contestó el “rambo”. ------No te preocupes “rambo”, ven vamos por una caguama--. Se acercaron a la barra, JB pidió dos caguamas y subieron al tapanco. Mientras bebían el “rambo lloraba”. JB se sintió peor que aquel momento en el cual Aide se indignó y lo mandó al demonio. JB solo lo escuchaba con atención y pensaba en que quizás su futuro próximo estaba frente a la cerveza corona.
Dieron las 10:00 pm y la gente comenzaba a salir, JB ya estaba un poco ebrio. El “rambo” puso su manos sobre el hombro de JB y le dijo ---cuídate... y gracias---. JB sacó un billete de cien pesos y pagó. Una gorda se acercó a él y le dijo -----no quieres un buen culo ----- JB no contestó solo dio un paso hacia atrás, aun así no pudo evitar que la gorda posara su trasero en la ingle de JB. ------“Rambo” vamos a comer algo-----le dijo JB mientras la gorda se pegaba más. Por alguna razón, el “rambo” con lágrimas en lo ojos, no contestó nada; sólo se acercó a donde estaba JB y se quedó mirándolo. ------Si quieres vamos por otra de tus mezclas de ron y cerveza a mesones----- le dijo JB. El “rambo” sacó una moneda de 10 pesos y se la mostró a JB. -----No hay problema yo pago------ dijo JB. La gorda cesó en su intento y se dirigió hacia el baño.
A la salida, los anuncios de comida china de los restoranes que están en el callejón de dolores deslumbraron a JB, se sintió mareado y vomitó al instante. Se limpió la boca con su sudadera y siguió su camino. JB y el “rambo” compraron 4 caguamas, un ron barato, tequila, pan dulce y fueron hacía un hotel. Seis meses antes, JB había bebido con un par de transexuales en ese mismo hotel. Para JB era un buen lugar para por lo menos pasar la noche, tener un lugar donde beber y un baño para vomitar.
El “rambo” se quedó dormido rápidamente, JB siguió bebiendo, comió algo de pan dulce y se recostó en la cama. El “rambo” hablaba algo, JB lloraba y recordaba como los brillantes anuncios de comida china lo hacían vomitar. Por fin se quedó dormido; al otro día seguro amanecería con resaca y su hernia hiatal más grande y alimentada por la dignidad de Aide.
A las 8:00 pm JB se despidió de Aide, lo hizo sarcásticamente y hasta mostraba buen humor, quizás eso fue lo que indignó a Aide. Ella esperaba que JB llorara a cántaros y que se lamentara. Pero no fue así, JB se mostraba tranquilo, duro consigo mismo y hasta cierto punto relajado. Aide no decía mucho, solo en ocasiones levantaba la voz y se mostraba a la defensiva; JB al contrario atacó todo el tiempo, era la única forma de que Aide pensara las cosas; pero no surtió efecto tal estrategia. Cuando JB comenzó a exaltarse, prefirió decir un par de chistes malos e irse.
Llegó pasadas las 9:00 pm al salón Orizaba, la lluvia arreciaba y estaba empapado. Cuando se acercó a la barra para pedir una caguama, fue arrollado por ciertos recuerdos. En una ocasión, después de una pelea con Grissa, los dos fueron al Orizaba. El ambiente estaba tenso, JB percibió que Grissa se sentía transgredida por ciertas miradas de uno que otro albañil. JB tomó su cerveza rápidamente y salieron. Para Grissa había sido un momento de incertidumbre; no pensó que en ese lugar hubiese tanta carga emocional no muy agradable para ella. Ese día el Orizaba estaba repleto, albañiles, putas gordas, quizás uno que otro parricida o paidofílico, actores porno gay... Tan repleto que Grissa no quiso nunca más saber de nuevo del lugar.
Le dieron la caguama a JB y le acercaron un vaso; él solo tomó la botella y se dirigió a la parte de arriba. Las cucarachas corrían sobre la mesa de metal con propaganda de “corona”. JB no se molestó siquiera en sacudir la mesa para que las cucarachas cayeran al suelo. Se sentó y bebió de su cerveza. La cucarachas pasaban por la palma de su mano izquierda, por el salero de plástico; se metían dentro de su pantalón, pero JB no sentía asco ni repulsión. Si había pasado 5 meses creyendo que Aide había arrancado algo de él, que más daba que las cucarachas se resguardaran en su ropa. Terminó su caguama y bajo por otra. Antes de ir a la barra, fue al baño. El baño del Orizaba es como el de los estadios de fútbol o como los de la secundaria; también hay un retrete, pero siempre esta tapado. Orinó, se subió al bragueta y fue hacía la barra. Justo en el lavamanos se encontraba el “rambo”, un tipo de 50 años aproximadamente, delgado, lleno de viejos recuerdos y ya con un fuerte delirium tremens debido al alcoholismo que se hace evidente en su rostro. En algunas ocasiones, cuando el retrete del salón orizaba se tapaba, “el rambo” con una jícara lo destapaba. Juntaba toda la mierda y salía a vaciarla a la calle; y así hasta que el retrete quedaba “limpio”
---Cómo estas “rambo”------- le dijo JB. -----Mal, de nuevo vomité toda la noche----- contestó el “rambo”. ------No te preocupes “rambo”, ven vamos por una caguama--. Se acercaron a la barra, JB pidió dos caguamas y subieron al tapanco. Mientras bebían el “rambo lloraba”. JB se sintió peor que aquel momento en el cual Aide se indignó y lo mandó al demonio. JB solo lo escuchaba con atención y pensaba en que quizás su futuro próximo estaba frente a la cerveza corona.
Dieron las 10:00 pm y la gente comenzaba a salir, JB ya estaba un poco ebrio. El “rambo” puso su manos sobre el hombro de JB y le dijo ---cuídate... y gracias---. JB sacó un billete de cien pesos y pagó. Una gorda se acercó a él y le dijo -----no quieres un buen culo ----- JB no contestó solo dio un paso hacia atrás, aun así no pudo evitar que la gorda posara su trasero en la ingle de JB. ------“Rambo” vamos a comer algo-----le dijo JB mientras la gorda se pegaba más. Por alguna razón, el “rambo” con lágrimas en lo ojos, no contestó nada; sólo se acercó a donde estaba JB y se quedó mirándolo. ------Si quieres vamos por otra de tus mezclas de ron y cerveza a mesones----- le dijo JB. El “rambo” sacó una moneda de 10 pesos y se la mostró a JB. -----No hay problema yo pago------ dijo JB. La gorda cesó en su intento y se dirigió hacia el baño.
A la salida, los anuncios de comida china de los restoranes que están en el callejón de dolores deslumbraron a JB, se sintió mareado y vomitó al instante. Se limpió la boca con su sudadera y siguió su camino. JB y el “rambo” compraron 4 caguamas, un ron barato, tequila, pan dulce y fueron hacía un hotel. Seis meses antes, JB había bebido con un par de transexuales en ese mismo hotel. Para JB era un buen lugar para por lo menos pasar la noche, tener un lugar donde beber y un baño para vomitar.
El “rambo” se quedó dormido rápidamente, JB siguió bebiendo, comió algo de pan dulce y se recostó en la cama. El “rambo” hablaba algo, JB lloraba y recordaba como los brillantes anuncios de comida china lo hacían vomitar. Por fin se quedó dormido; al otro día seguro amanecería con resaca y su hernia hiatal más grande y alimentada por la dignidad de Aide.
lunes, enero 03, 2005
"HUMIDITÀ: GIRL YOU´LL BE A WOMAN SOON"
"Humidità" estrenaba una argolla, ----es una argolla bonita---- pensaba mientras jugaba con ella frente al espejo. ----Qué pensará él cuando me vea, ¿le gustará?------. Sus senos redondos y pequeños ahora se adornaban de una pequeña argolla de 18 quilates de oro puro; también jugaba un poco con su cabellera, recordaba que a "él" le gustaba el cabello lacio y largo, ------Espero me crezca un poco más en un mes------. Humidità recorría toda su figura frente al espejo, no sabía si rasurarse el pubis, en ninguna de las cartas que había recibido de "JUAN BEAT" había leído acerca de eso, solo sobre cómo le había gustado el "agridulce sabor" de su vagina.
Se conocieron cerca de una playa, "Beat" manejaba un Chevy Truck del 66, paró en una estación de servicio, y al bajar lo primero que vio fue a esa chica de enormes ojos expresivos, ella le sonrió y se dirigió al depósito de gasolina del Chevy.
------Cómo te llamas----- le preguntó JB
--------Rosminda ------- contestó mientras activaba el dispensador de gasolina corriente.
Rosminda vivía bien atendiendo la estación de servicio de aquel pueblo cerca de la playa; su novio se decía un "poeta", era uno de esos que se creían "casanovas" por haber estudiado una licenciatura en "Filosofía y Letras", sin embargo, A Rosminda le importaba poco cuando él le escribía poemas que siempre le dedicaba: para mi querida Rosminda.
"JB" sacó de la guantera una pequeña botella de whisky y la arrojó directo al bote de basura.
-------¿Tienes cerveza?
------- Si, abre aquella puerta azul y toma la que quieras de la nevera
-------Bien, el tanque lleno... y si quieres una de "tus" cervezas te espero dentro.
Le bastó a JB empujar levemente la puerta; sin importarle mucho que un tipo estuviera muy concentrado tecleando rápidamente en una vieja máquina de escribir, se dirigió directo a la nevera y sacó un par de botellas. Le dejó una al lado de la máquina y se sentó en una cómoda mecedora.
------Qué escribes.
------Una novela ------respondió manteniendo fija la mirada en el papel
-----De qué tipo.
-----Un Western.
-----Mierda, nunca he leído uno, de niño odiaba todas esas películas de vaqueros recorriendo áridas tierras, en especial a los Sheriffs con sus estrellitas en el pecho matando de todas las formas posibles a los ladrones, prefería las películas de Karate.
------Yo odio la violencia.
------Y qué harás, en tu novela no habrá pistoleros hábiles y doncellas maltratadas.
------No te lo puedo decir....
------Te beberás la cerveza.
------No.
------Pásamela.
Juan Beat se levantó de la mecedora y frente a Mr anti-violencia destapó la botella.
------¿Ya se conocen?------preguntó Rosminda asomando su rostros por la puerta.
------No es un tipo desagradable, pero no bebe.
------Es mi novio, Xavi... es escritor.
------"Que suerte, nunca he conocido alguno" ja...
------Vamos a la playa.
------Si llevas una pequeña nevera portátil seguro.
------Xavi, ¿vienes con nosotros?
------No, estoy cuando el pequeño caballo, ese que te había contado que por una extraña razón nació enano, salva al comisario del pueblo.
Rosminda fue al siguiente cuarto y en pocos minutos regresó con una nevera portátil llena de cubos de hielo y mucha cerveza.
------Te va con estas.
------Seguro, subamos al Chevy.
El Chevy Truck no estaba en muy buenas condiciones, los faros no servían y un "extraño rechinido" salía cada vez que JUAN BEAT apretaba los frenos. La radio tampoco funcionaba, solo del espejo retrovisor colgaba una pequeña radio de onda corta. JB calentaba el motor e intentaba sintonizar algo, Rosminda le dijo a JB: "espera, esa canción salía en un comercial de cigarrillos, me gusta, tiene buen ritmo", JUAN BEAT subió un poco más el volumen y soltó con suavidad el clutch.
Anochecía cuando llegaron a la playa, Rosminda bajó del Chevy y corrió rápidamente hacía el mar, se iba despojando de su escasa ropa y ya cerca de una mediana ola, se dejó llevar. JB quitó la radio del retrovisor y lo llevó consigo hacía la parte trasera de la camioneta, se sentó muy cerca de la nevera y le pareció buena idea sintonizar algo que a él le recordara un comercial. Rosminda jugaba con las olas, parecía contenta de estar desnuda frente a un tipo siete años mayor que ella y que se terminaba su cerveza, ella soltaba fuertes carcajadas cada vez que una ola la sumergía; a JUAN BEAT le parecía simpática la chica, ya hacía tiempo que no pasaba un atardecer tan tranquilo, su trabajo consistía en entrega de mercancía de todo tipo, desde animales de granja, hasta cargamentos repletos de marihuana; "su vida" era ese viejo Chevy 66 y la radio de onda corta.
Ya solo quedaban unas tres cervezas cuando Rosminda se acercó a JB
------Me das una de tus cervezas.
------Claro, siéntate por aquí.
JB no se impresionaba con las nalgas de las chicas, pero las de Rosminda eran perfectas, las observó como intentando decir algo amable sobre ellas, pero no pudo evitar decir: "Me gustan los pezones húmedos", Rosminda le contestó con una sonrisa y derramando cerveza sobre sus senos.
------Ven, recostémonos un rato. -------le dijo JB
Ella se tiró a su lado, dejando los pezones a la altura de la cara de JUAN BEAT
-----Rosminda, te quiero regalar algo-------esculcó en una pequeña bolsa de cuero que guardaba en el bolsillo trasero del pantalón y sacó una pequeña argolla.
------Parece que es de oro, yo soy cobarde para perforarme alguna parte del cuerpo, si tu llegas a hacerlo, colocate está argolla.
Rosminda la tomó, y se la colocó en el dedo meñique como si fuese un anillo.
-----No he encontrado canciones que me recuerden comerciales, pero ésta suena bien ----- le dijo JB
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man...
JUAN BEAT no pudo evitarlo y comenzó a pasar la lengua por los pezones de Rosminda, ella con los ojos cerrados y en voz muy baja seguía la letra de la canción: Well, I´ve finally found what I´ve been looking for / But if they get the chance they´ll end it for sure / Surethey would / I´ve done all I could / It´s up to you... / JB había olvidado su adicción por la cerveza, pronto recorría ya, la delgada figura de Rosminda.
-----Hey, estás demasiado húmeda------ le dijo JB después de acercar su cara a la vagina de Rosminda. ------Desde hoy te diré Humidità... ------. Rosminda con los ojos cerrados, seguía susurrando la canción que salía de la pequeña radio.
Girl You'll Be A Woman Soon
Pulp Fiction Soundtrack
Girl, you'll be a woman soon
Love you so much, can't count all the ways
I'd die for you girl and all they can say is
He's not your kind
They never get tired of putting me down
And i never know when I come around
What I'm gonna find
Don't let them make up your mind
Don't you know
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
I've been misunderstood for all of my life
But what they're saying girl, it just cuts like a knife
That boy's no good
Well, I've finally found what I've been looking for
But if they get the chance they'll end it for sure
Sure they would
Baby, I've done all I could
It's up to you
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Se conocieron cerca de una playa, "Beat" manejaba un Chevy Truck del 66, paró en una estación de servicio, y al bajar lo primero que vio fue a esa chica de enormes ojos expresivos, ella le sonrió y se dirigió al depósito de gasolina del Chevy.
------Cómo te llamas----- le preguntó JB
--------Rosminda ------- contestó mientras activaba el dispensador de gasolina corriente.
Rosminda vivía bien atendiendo la estación de servicio de aquel pueblo cerca de la playa; su novio se decía un "poeta", era uno de esos que se creían "casanovas" por haber estudiado una licenciatura en "Filosofía y Letras", sin embargo, A Rosminda le importaba poco cuando él le escribía poemas que siempre le dedicaba: para mi querida Rosminda.
"JB" sacó de la guantera una pequeña botella de whisky y la arrojó directo al bote de basura.
-------¿Tienes cerveza?
------- Si, abre aquella puerta azul y toma la que quieras de la nevera
-------Bien, el tanque lleno... y si quieres una de "tus" cervezas te espero dentro.
Le bastó a JB empujar levemente la puerta; sin importarle mucho que un tipo estuviera muy concentrado tecleando rápidamente en una vieja máquina de escribir, se dirigió directo a la nevera y sacó un par de botellas. Le dejó una al lado de la máquina y se sentó en una cómoda mecedora.
------Qué escribes.
------Una novela ------respondió manteniendo fija la mirada en el papel
-----De qué tipo.
-----Un Western.
-----Mierda, nunca he leído uno, de niño odiaba todas esas películas de vaqueros recorriendo áridas tierras, en especial a los Sheriffs con sus estrellitas en el pecho matando de todas las formas posibles a los ladrones, prefería las películas de Karate.
------Yo odio la violencia.
------Y qué harás, en tu novela no habrá pistoleros hábiles y doncellas maltratadas.
------No te lo puedo decir....
------Te beberás la cerveza.
------No.
------Pásamela.
Juan Beat se levantó de la mecedora y frente a Mr anti-violencia destapó la botella.
------¿Ya se conocen?------preguntó Rosminda asomando su rostros por la puerta.
------No es un tipo desagradable, pero no bebe.
------Es mi novio, Xavi... es escritor.
------"Que suerte, nunca he conocido alguno" ja...
------Vamos a la playa.
------Si llevas una pequeña nevera portátil seguro.
------Xavi, ¿vienes con nosotros?
------No, estoy cuando el pequeño caballo, ese que te había contado que por una extraña razón nació enano, salva al comisario del pueblo.
Rosminda fue al siguiente cuarto y en pocos minutos regresó con una nevera portátil llena de cubos de hielo y mucha cerveza.
------Te va con estas.
------Seguro, subamos al Chevy.
El Chevy Truck no estaba en muy buenas condiciones, los faros no servían y un "extraño rechinido" salía cada vez que JUAN BEAT apretaba los frenos. La radio tampoco funcionaba, solo del espejo retrovisor colgaba una pequeña radio de onda corta. JB calentaba el motor e intentaba sintonizar algo, Rosminda le dijo a JB: "espera, esa canción salía en un comercial de cigarrillos, me gusta, tiene buen ritmo", JUAN BEAT subió un poco más el volumen y soltó con suavidad el clutch.
Anochecía cuando llegaron a la playa, Rosminda bajó del Chevy y corrió rápidamente hacía el mar, se iba despojando de su escasa ropa y ya cerca de una mediana ola, se dejó llevar. JB quitó la radio del retrovisor y lo llevó consigo hacía la parte trasera de la camioneta, se sentó muy cerca de la nevera y le pareció buena idea sintonizar algo que a él le recordara un comercial. Rosminda jugaba con las olas, parecía contenta de estar desnuda frente a un tipo siete años mayor que ella y que se terminaba su cerveza, ella soltaba fuertes carcajadas cada vez que una ola la sumergía; a JUAN BEAT le parecía simpática la chica, ya hacía tiempo que no pasaba un atardecer tan tranquilo, su trabajo consistía en entrega de mercancía de todo tipo, desde animales de granja, hasta cargamentos repletos de marihuana; "su vida" era ese viejo Chevy 66 y la radio de onda corta.
Ya solo quedaban unas tres cervezas cuando Rosminda se acercó a JB
------Me das una de tus cervezas.
------Claro, siéntate por aquí.
JB no se impresionaba con las nalgas de las chicas, pero las de Rosminda eran perfectas, las observó como intentando decir algo amable sobre ellas, pero no pudo evitar decir: "Me gustan los pezones húmedos", Rosminda le contestó con una sonrisa y derramando cerveza sobre sus senos.
------Ven, recostémonos un rato. -------le dijo JB
Ella se tiró a su lado, dejando los pezones a la altura de la cara de JUAN BEAT
-----Rosminda, te quiero regalar algo-------esculcó en una pequeña bolsa de cuero que guardaba en el bolsillo trasero del pantalón y sacó una pequeña argolla.
------Parece que es de oro, yo soy cobarde para perforarme alguna parte del cuerpo, si tu llegas a hacerlo, colocate está argolla.
Rosminda la tomó, y se la colocó en el dedo meñique como si fuese un anillo.
-----No he encontrado canciones que me recuerden comerciales, pero ésta suena bien ----- le dijo JB
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man...
JUAN BEAT no pudo evitarlo y comenzó a pasar la lengua por los pezones de Rosminda, ella con los ojos cerrados y en voz muy baja seguía la letra de la canción: Well, I´ve finally found what I´ve been looking for / But if they get the chance they´ll end it for sure / Surethey would / I´ve done all I could / It´s up to you... / JB había olvidado su adicción por la cerveza, pronto recorría ya, la delgada figura de Rosminda.
-----Hey, estás demasiado húmeda------ le dijo JB después de acercar su cara a la vagina de Rosminda. ------Desde hoy te diré Humidità... ------. Rosminda con los ojos cerrados, seguía susurrando la canción que salía de la pequeña radio.
Girl You'll Be A Woman Soon
Pulp Fiction Soundtrack
Girl, you'll be a woman soon
Love you so much, can't count all the ways
I'd die for you girl and all they can say is
He's not your kind
They never get tired of putting me down
And i never know when I come around
What I'm gonna find
Don't let them make up your mind
Don't you know
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
I've been misunderstood for all of my life
But what they're saying girl, it just cuts like a knife
That boy's no good
Well, I've finally found what I've been looking for
But if they get the chance they'll end it for sure
Sure they would
Baby, I've done all I could
It's up to you
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
Girl, you'll be a woman soon
Soon you'll need a man
Girl, you'll be a woman soon
Please come take my hand
domingo, diciembre 26, 2004
CIERRA LAS VENTANAS PORQUE QUIZAS LLUEVA
----Juan tiene buen apetito y además bebe bastante, así que perdonen sus comentarios, ya que cuando esta ebrio no mide sus palabras---- Esto decía Grissa a sus padres cuando JB abrió la puerta de la cocina. ----Alguien quiere más vino--- gritó JB. ----No, estamos bien, porque no vas a la cama mejor, ya es tarde y mañana hay que levantarse temprano---- dijo Grissa. JB se acercó a ella, la tomó por la cintura y trató de colocar la botella de vino sobre una alacena. Lo hizo con tal fuerza que estrelló la botella y el vino se comenzó a derramar. ---Perdón--- dijo JB, quitó la mano de la cintura de Grissa, sacó una servilleta de su pantalón y la dejó caer sobre el pequeño charco de vino. ---No se preocupen, ahora lo limpio--- dijo JB. Grissa mostraba un rostro descompuesto, unos rasgos faciales de tremendo odio hacia JB, incluso hacia el chorro de vino que iba cayendo desde la alacena hacia el piso. Nadie decía nada... entonces, JB se comenzó a quitar la playera azul que llevaba puesta. Con la playera limpió el charco de vino, la exprimió en la tarja y se la volvió a poner. De nuevo se acercó a Grissa y le dijo ----Todo listo, ahora si, a la cama--- Los padres de Grissa estaban sorprendidos de que su hija estuviera con un tipo como JB, No hicieron comentario alguno mientras sucedió aquello, pero en cuanto JB salió de la cocina, la madre de Grissa dijo ---que le pasa a este imbécil, como es posible que soportes este tipo de cosas. No volveremos a venir a esta casa mientras sigas con esta cosa que tienes por no se que... Qué futuro tienes con él. Vámonos Manuel.---- Los padres de Grissa salieron de la cocina y vieron a JB dormido sobre el sillón, recogieron sus cosas y salieron de la casa. Grissa cerró la puerta, pasó frente al sillón donde JB dormía, lo observó con desprecio, movió la cabeza e hizo una mueca y se dirigió a la recamara.
A la mañana siguiente, JB despertó a las 3 de la tarde, se levantó del sillón, se sonó la nariz con su playera y fue hacia la ventana más próxima. Corrió las cortinas y observó que el día estaba nublado. En su vida JB había hecho eso, no le gustaba que la luz entrara por la ventana cuando él despertaba; y mucho menos abrir de par en par las ventanas. Ese día por una extraña razón sintió que tenía que hacerlo. Después, se dirigió hacia la recamara, tocó pero nadie abrió, le gritó a Grissa, pero no obtuvo respuesta. Estuvo un buen rato gritando y como la puerta estaba cerrada con llave, opto por ir al baño. Orinó, abrió una gaveta azul para sacar un enjuague bucal y en vez de eso encontró una botella de Jonhy Walker y al lado un sobre color blanco. Tomó la botella, la abrió, dio un trago y abrió el sobre, agarró el papel que venía dentro y comenzó a leer.
Juan:
Me tengo que ir a Torreón, ayer mientras te emborrachabas me hablaron del Instituto de Nutrición y me dijeron que me tenía que ir. Siento no haberte avisado, pero no quise despertarte; además ayer realmente me hiciste sentir mal. Comiste como cerdo, agarrabas el pollo con las manos y los huesos los aventabas hacia todas partes. Varias veces tomabas comida de mi plato y me decías que te sirviera más, que tenías mucha hambre... Te terminaste 2 botellas de vino y además bebiste cerveza, vodka y no se que tanto. Mis padres se fueron enfadados, hasta amenazaron en no volver a la casa mientras tu siguieras comportándote de esa forma. Ayer intenté decirte que tenía que regresar a Torreón y que sería una estancia de 6 meses por lo menos, pero no me hiciste caso, seguías bebiendo y leyéndome tus espantosos poemas... Juan, lo último que tengo que darte es esta botella de whisky, ya no deseo más seguir contigo. No te quiero. Eres caprichoso, chantajista, solo piensas en ti... Me voy, cuídate. Adiós Juan.
Grissa.
PD: La llave de la recamara está en el primer cajón de la alacena, no se te olvide cerrar bien las ventanas, es un día nublado y quizás llueva. Y lamento no haber escrito una carta más larga pero bien sabes que no necesito decir mucho cuando quiero terminar con algo. Cuídate...
JB terminó de leer la carta, fue por la llave de la recamara, la tiró por el retrete y se sentó en el piso del baño a tomar su botella de Johny Walker.
A la mañana siguiente, JB despertó a las 3 de la tarde, se levantó del sillón, se sonó la nariz con su playera y fue hacia la ventana más próxima. Corrió las cortinas y observó que el día estaba nublado. En su vida JB había hecho eso, no le gustaba que la luz entrara por la ventana cuando él despertaba; y mucho menos abrir de par en par las ventanas. Ese día por una extraña razón sintió que tenía que hacerlo. Después, se dirigió hacia la recamara, tocó pero nadie abrió, le gritó a Grissa, pero no obtuvo respuesta. Estuvo un buen rato gritando y como la puerta estaba cerrada con llave, opto por ir al baño. Orinó, abrió una gaveta azul para sacar un enjuague bucal y en vez de eso encontró una botella de Jonhy Walker y al lado un sobre color blanco. Tomó la botella, la abrió, dio un trago y abrió el sobre, agarró el papel que venía dentro y comenzó a leer.
Juan:
Me tengo que ir a Torreón, ayer mientras te emborrachabas me hablaron del Instituto de Nutrición y me dijeron que me tenía que ir. Siento no haberte avisado, pero no quise despertarte; además ayer realmente me hiciste sentir mal. Comiste como cerdo, agarrabas el pollo con las manos y los huesos los aventabas hacia todas partes. Varias veces tomabas comida de mi plato y me decías que te sirviera más, que tenías mucha hambre... Te terminaste 2 botellas de vino y además bebiste cerveza, vodka y no se que tanto. Mis padres se fueron enfadados, hasta amenazaron en no volver a la casa mientras tu siguieras comportándote de esa forma. Ayer intenté decirte que tenía que regresar a Torreón y que sería una estancia de 6 meses por lo menos, pero no me hiciste caso, seguías bebiendo y leyéndome tus espantosos poemas... Juan, lo último que tengo que darte es esta botella de whisky, ya no deseo más seguir contigo. No te quiero. Eres caprichoso, chantajista, solo piensas en ti... Me voy, cuídate. Adiós Juan.
Grissa.
PD: La llave de la recamara está en el primer cajón de la alacena, no se te olvide cerrar bien las ventanas, es un día nublado y quizás llueva. Y lamento no haber escrito una carta más larga pero bien sabes que no necesito decir mucho cuando quiero terminar con algo. Cuídate...
JB terminó de leer la carta, fue por la llave de la recamara, la tiró por el retrete y se sentó en el piso del baño a tomar su botella de Johny Walker.
DEJA DE FINGIR Y LLAMA A SEGURIDAD
JB había metido una solicitud para un empleo que consistía en lavar letrinas en los baños de un centro comercial. Llegó a la entrevista y supuso que no debía ir presentable; vestía un pantalón como 3 tallas más grande que la suya, una sudadera negra llena de manchas blancas y una gorra negra que al parecer estaba sudada. JB tocó la puerta de la oficina de recursos humanos y contratación de personal. Lo recibió una secretaria y lo hizo pasar. -----siéntese señor, en un momento viene la señorita Cross-----, JB fue hacia un gran sillón café, se sentó y tomo un viejo periódico, pensó en el apellido Cross, nunca lo había escuchado. Se imaginó que debía ser una mujer alta, de cabello rizado, con un léxico apropiado y con un automóvil automático de reciente adquisición. Sin interés revisó el periódico y de vez en cuando miraba las nalgas de la secretaria. La música del lugar era demasiado tediosa, todos los temas se parecían; la secretaria movía su pie "rítmicamente" con la música, y en ocasiones hasta movía sus caderas y con sus dedos daba pequeños golpes sobre un archivero. JB estaba aburrido, tenía comezón en los pies y decidió quitarse el tenis derecho, se deshizo de su calcetín roto y se comenzó a rascara la planta del pie. ------Señorita, tendrá una pluma que me pueda prestar---- dijo JB. La secretaria sin decir nada tomó una pluma negra se acercó al sillón y le extendió la mano ofreciéndole la pluma. JB agarró la pluma y vio como se alejaba la secretaria moviendo sus nalgas, JB quitó el tapón de la pluma y comenzó a rascarse la planta del pie, sentía bastante placer al hacer eso, por alguna razón siempre que se rascaba fuertemente la planta del pie tenía una agradable sensación; y de vez en cuando tenía una erección, más cuando lograba tronar algunas ampollas y salía una mezcla de pus y sangre.
Cuando JB estaba terminando de amarrar la agujeta de su tenis, se abrió la puerta y entró alguien que él ya conocía. -----Señorita Cross, este señor la ha estado esperando para la entrevista------ dijo la secretaria. La señorita Cross dirigió su mirada hacia el sillón y se dio cuenta de que era JB, ella se mostró tranquila y fingió no conocerlo.----Pase por acá por favor------ dijo la señorita Cross. JB se levantó del sillón, miró por último las nalgas de la secretaria y entró a la oficina.
La señorita Cross siguió fingiendo. -----¿Usted es el Sr. JB? veo que terminó su licenciatura. ¿Qué hace aquí solicitando un empleo de intendencia?-----JB se quitó la sudadera, limpió sus lentes y le contestó -------es lo único que se hacer, lavar retretes, fregar pisos y quitar manchas difíciles de los mingitorios... No podría hacer otra cosa. ¿Es mío el trabajo? --------. La señorita Cross se levantó de la silla, sacó de un archivero un sobre tamaño carta y se lo dio a JB. ----- Sr. Beat, creo que esto es suyo---- JB tomó el sobre, lo abrió y sacó los papeles. Eran al menos 10 cartas que hace unos años JB le había escrito a la señorita Cross. Durante 5 minutos ninguno de los dos dijo algo. JB volvió a meter las cartas en el sobre, se levantó de la silla y le dijo a la señorita Cross ----creo que el empleo es mío, pero faltaría mucho al trabajo, claro, a menos que mi horario sea de 2 de la tarde a 7 de la noche. Como es difícil que acepte mis condiciones, aquí esta mi renuncia. JB sacó la pluma que la secretaria le había prestado y escribió sobre una hoja blanca: "deja de fingir y llama a seguridad". JB le entregó el papel y salió del edificio, no sin antes darle las gracias a la secretaria por facilitarle la pluma; Mientras JB bajaba las escaleras se preguntó: ¿qué demonios hizo esta mujer con su apellido?.
Cuando JB estaba terminando de amarrar la agujeta de su tenis, se abrió la puerta y entró alguien que él ya conocía. -----Señorita Cross, este señor la ha estado esperando para la entrevista------ dijo la secretaria. La señorita Cross dirigió su mirada hacia el sillón y se dio cuenta de que era JB, ella se mostró tranquila y fingió no conocerlo.----Pase por acá por favor------ dijo la señorita Cross. JB se levantó del sillón, miró por último las nalgas de la secretaria y entró a la oficina.
La señorita Cross siguió fingiendo. -----¿Usted es el Sr. JB? veo que terminó su licenciatura. ¿Qué hace aquí solicitando un empleo de intendencia?-----JB se quitó la sudadera, limpió sus lentes y le contestó -------es lo único que se hacer, lavar retretes, fregar pisos y quitar manchas difíciles de los mingitorios... No podría hacer otra cosa. ¿Es mío el trabajo? --------. La señorita Cross se levantó de la silla, sacó de un archivero un sobre tamaño carta y se lo dio a JB. ----- Sr. Beat, creo que esto es suyo---- JB tomó el sobre, lo abrió y sacó los papeles. Eran al menos 10 cartas que hace unos años JB le había escrito a la señorita Cross. Durante 5 minutos ninguno de los dos dijo algo. JB volvió a meter las cartas en el sobre, se levantó de la silla y le dijo a la señorita Cross ----creo que el empleo es mío, pero faltaría mucho al trabajo, claro, a menos que mi horario sea de 2 de la tarde a 7 de la noche. Como es difícil que acepte mis condiciones, aquí esta mi renuncia. JB sacó la pluma que la secretaria le había prestado y escribió sobre una hoja blanca: "deja de fingir y llama a seguridad". JB le entregó el papel y salió del edificio, no sin antes darle las gracias a la secretaria por facilitarle la pluma; Mientras JB bajaba las escaleras se preguntó: ¿qué demonios hizo esta mujer con su apellido?.
viernes, diciembre 24, 2004
NOUS NE CESSIONS D´Y CROIRE
JB nunca llevaba en su cartera alguna foto; los recuerdos no los conservaba en un papel fotográfico, ni tampoco le gustaba aparecer con su "cínica cara" en las instantáneas de polaroid; las viejas fotografías que tenía, las guardaba en un caja de cartón dentro de un estante de acero inoxidable. JB odiaba las fotos, los flashasos y esa parafernalia de juntarse con alguien y "posar" para después de escuchar el "click", disolverse todo. Sin embargo, JB estaba perdiendo la razón, mantenía una foto en el disco duro de su mac. No sabía como se llamaba ella, solo observaba el largo cabello y se quedaba mirando durante minutos esa foto.
Mucho tiempo, su prejuicio hacia el lenguaje francés lo orilló a siempre estudiar otra cosa peor: el inglés; medio lo entendía y lo hablaba mal, pero podía pedir cerveza y los tickets del subway; ahora se lamentaba por no comprender francés. Sencillamente quería saber lo que decía una canción, un flamenco, con sus guitarras siempre arremetiendo y causando algo como un "escozor en la piel"; y el cante, con un doloroso y elegante francés. Intentó poner a prueba su "oído", mantenía mucho la atención en "La Boheme"... entendió ---- avec le...------ y alguna que otra pequeña frase; estaba obsesionado con la canción y en general con ciertas adaptaciones de la Chanson Francesa que se hicieron en Flamenco; JB se quedó trabado en "avec le", no entendía nada más...
Repitió la canción y miró de nuevo la foto. Se preguntó si "ella" entendería la boheme, si podría ayudarle con "su canción". JB le contaría sobre el barrio de Pigalle y las tiendas enormes del Boulevard Montmartre mientras "Ella" escucharía detenidamente la canción; imaginó que esa mirada "perdida" que en la foto mostraba podía "estar dirigida a él". Y hasta se atrevió a pensar que "ella" le diría -----Me gusta el flamenco, me duele tanto como a ti-----. Durante días La Boheme y la foto "tenían su visita en 3 o 4 ocasiones", se olvidó de las películas de wong kar wai y cada noche escribía sobre "ella" y no paraba de escuchar La Boheme, JB ya no necesitaba más de cintas emotivas como In The Mood For Love, él estaba "haciéndo su propio cortometraje", solo tenía una foto, con un rostro desconocido y una canción con "letra desconocida"
Una tarde, depués de llegar de ese empleo que tanto le jodía, al revisar su mail encontró algo...
Para: juanbeat@mac.com
De: lenuits@hotmail.com
Asunto: Nous ne cessions d'y croire
Je vous parle d'un temps
Que les moins de vingt ans
Ne peuvent pas connaître
Montmartre en ce temps-là
Accrochait ses lilas
Jusque sous nos fenêtres
Et si l'humble garni
Qui nous servait de nid
Ne payait pas de mine
C'est là qu'on s'est connu
Moi qui criait famine
Et toi qui posais nue
La bohème, la bohème
Ça voulait dire on est heureux
La bohème, la bohème
Nous ne mangions qu'un jour sur deux
Dans les cafés voisins
Nous étions quelques-uns
Qui attendions la gloire
Et bien que miséreux
Avec le ventre creux
Nous ne cessions d'y croire
Et quand quelque bistro
Contre un bon repas chaud
Nous prenait une toile
Nous récitions des vers
Groupés autour du poêle
En oubliant l'hiver
La bohème, la bohème
Ça voulait dire tu es jolie
La bohème, la bohème
Et nous avions tous du génie
Souvent il m'arrivait
Devant mon chevalet
De passer des nuits blanches
Retouchant le dessin
De la ligne d'un sein
Du galbe d'une hanche
Et ce n'est qu'au matin
Qu'on s'asseyait enfin
Devant un café-crème
Epuisés mais ravis
Fallait-il que l'on s'aime
Et qu'on aime la vie
La bohème, la bohème
Ça voulait dire on a vingt ans
La bohème, la bohème
Et nous vivions de l'air du temps
Quand au hasard des jours
Je m'en vais faire un tour
A mon ancienne adresse
Je ne reconnais plus
Ni les murs, ni les rues
Qui ont vu ma jeunesse
En haut d'un escalier
Je cherche l'atelier
Dont plus rien ne subsiste
Dans son nouveau décor
Montmartre semble triste
Et les lilas sont morts
La bohème, la bohème
On était jeunes, on était fous
La bohème, la bohème
Ça ne veut plus rien dire du tout (Charles Aznavour)
En una hoja de word copió la canción, importo la foto de "ella" y dió click en print. Nunca supo quien era "ella", ni quién le envió la canción. Prefirió seguir pensando que todo eso existía y había sucedido. Borró los mails y dentro de su cartera, ahora llevaba la foto y la canción.
Mucho tiempo, su prejuicio hacia el lenguaje francés lo orilló a siempre estudiar otra cosa peor: el inglés; medio lo entendía y lo hablaba mal, pero podía pedir cerveza y los tickets del subway; ahora se lamentaba por no comprender francés. Sencillamente quería saber lo que decía una canción, un flamenco, con sus guitarras siempre arremetiendo y causando algo como un "escozor en la piel"; y el cante, con un doloroso y elegante francés. Intentó poner a prueba su "oído", mantenía mucho la atención en "La Boheme"... entendió ---- avec le...------ y alguna que otra pequeña frase; estaba obsesionado con la canción y en general con ciertas adaptaciones de la Chanson Francesa que se hicieron en Flamenco; JB se quedó trabado en "avec le", no entendía nada más...
Repitió la canción y miró de nuevo la foto. Se preguntó si "ella" entendería la boheme, si podría ayudarle con "su canción". JB le contaría sobre el barrio de Pigalle y las tiendas enormes del Boulevard Montmartre mientras "Ella" escucharía detenidamente la canción; imaginó que esa mirada "perdida" que en la foto mostraba podía "estar dirigida a él". Y hasta se atrevió a pensar que "ella" le diría -----Me gusta el flamenco, me duele tanto como a ti-----. Durante días La Boheme y la foto "tenían su visita en 3 o 4 ocasiones", se olvidó de las películas de wong kar wai y cada noche escribía sobre "ella" y no paraba de escuchar La Boheme, JB ya no necesitaba más de cintas emotivas como In The Mood For Love, él estaba "haciéndo su propio cortometraje", solo tenía una foto, con un rostro desconocido y una canción con "letra desconocida"
Una tarde, depués de llegar de ese empleo que tanto le jodía, al revisar su mail encontró algo...
Para: juanbeat@mac.com
De: lenuits@hotmail.com
Asunto: Nous ne cessions d'y croire
Je vous parle d'un temps
Que les moins de vingt ans
Ne peuvent pas connaître
Montmartre en ce temps-là
Accrochait ses lilas
Jusque sous nos fenêtres
Et si l'humble garni
Qui nous servait de nid
Ne payait pas de mine
C'est là qu'on s'est connu
Moi qui criait famine
Et toi qui posais nue
La bohème, la bohème
Ça voulait dire on est heureux
La bohème, la bohème
Nous ne mangions qu'un jour sur deux
Dans les cafés voisins
Nous étions quelques-uns
Qui attendions la gloire
Et bien que miséreux
Avec le ventre creux
Nous ne cessions d'y croire
Et quand quelque bistro
Contre un bon repas chaud
Nous prenait une toile
Nous récitions des vers
Groupés autour du poêle
En oubliant l'hiver
La bohème, la bohème
Ça voulait dire tu es jolie
La bohème, la bohème
Et nous avions tous du génie
Souvent il m'arrivait
Devant mon chevalet
De passer des nuits blanches
Retouchant le dessin
De la ligne d'un sein
Du galbe d'une hanche
Et ce n'est qu'au matin
Qu'on s'asseyait enfin
Devant un café-crème
Epuisés mais ravis
Fallait-il que l'on s'aime
Et qu'on aime la vie
La bohème, la bohème
Ça voulait dire on a vingt ans
La bohème, la bohème
Et nous vivions de l'air du temps
Quand au hasard des jours
Je m'en vais faire un tour
A mon ancienne adresse
Je ne reconnais plus
Ni les murs, ni les rues
Qui ont vu ma jeunesse
En haut d'un escalier
Je cherche l'atelier
Dont plus rien ne subsiste
Dans son nouveau décor
Montmartre semble triste
Et les lilas sont morts
La bohème, la bohème
On était jeunes, on était fous
La bohème, la bohème
Ça ne veut plus rien dire du tout (Charles Aznavour)
En una hoja de word copió la canción, importo la foto de "ella" y dió click en print. Nunca supo quien era "ella", ni quién le envió la canción. Prefirió seguir pensando que todo eso existía y había sucedido. Borró los mails y dentro de su cartera, ahora llevaba la foto y la canción.
martes, diciembre 21, 2004
LO QUE SE DICE DE JUAN BEAT PARTE 1
ELLA AMABA A SCOTT WEILAND
ASTROMAN X
Body: Ella amaba a Scott Weiland, lo deseaba resplandeciente detrás de los x-ray de un obturador para placas dentales; ella andaba con un amigo mío que amaba el jazz, tanto como los espectaculares de cerveza corona aman las películas en las que aparece la arena coliseo.
Ella amaba a Scott Weiland mientras cruzaba el país en un autobús ATN, por entre autopistas, desiertos, paranoias y fantasías sobre imágenes de california que aparecen detrás de algunos envases de jugo de naranja; mi amigo deseaba encontrar un hermafrodita y coger con él. Una colección de libros de anagrama penden de su cabeza, hervideros de liendres y reseñas musicales de Chavela Vargas. Ella pensaba en Scott, en No way out, creía en el deseo cuando sus pezones se levantaban sobre la lengua de él.
El amaba a Scott pero no se lo decía a ella, si hubiesen podido, ambos cogerían con Weiland, entre fotografías de retiros espirituales Zen enterrados en Arizona o en Durango.
A veces sentían deseos de estar juntos para platicar desnudos en la cama de él, mientras su padre estaría trabajando o cruzando la ciudad en un 6 cilindros. Él sacaba una cerveza o dos, ella se escuchaba a si misma hablando sobre su karma y la estandarización de escalas multivariadas diseñadas para medir el concepto “violencia”, en niños de 8 a 12 años, originarios de Torreón, escogidos aleatoriamente bajo un programa no-probabilistico que nunca supo como programar. Él solo destapaba su cerveza, oía a Héctor Infanzón, miraba los senos de ella, sus grandes pezones oscuros y ovales, como colchonetas de hule con agua caliente.
Viajaban en metro por la línea 2, mirando hoteles, cines, autos, después transbordaban al tren ligero, se sentaban juntos, se tomaban de las manos, ella creía que uno de esos días habría de suceder algo interesante mientras sentía su mano acalorada y cubierta de sudor pastoso; él deseaba cogérsela dentro del vagón frente a todos.
A ella no le atraía sexualmente él, a él solo le atraía sexualmente ella. Ambos amaban a Scott Weiland, ambos se excitaban en imaginarlo a su alrededor, quizá como en doom generation; le llamarían X a Scott, le besarían los ojos, felarían en una habitación pagada por ella.
ASTROMAN X
Body: Ella amaba a Scott Weiland, lo deseaba resplandeciente detrás de los x-ray de un obturador para placas dentales; ella andaba con un amigo mío que amaba el jazz, tanto como los espectaculares de cerveza corona aman las películas en las que aparece la arena coliseo.
Ella amaba a Scott Weiland mientras cruzaba el país en un autobús ATN, por entre autopistas, desiertos, paranoias y fantasías sobre imágenes de california que aparecen detrás de algunos envases de jugo de naranja; mi amigo deseaba encontrar un hermafrodita y coger con él. Una colección de libros de anagrama penden de su cabeza, hervideros de liendres y reseñas musicales de Chavela Vargas. Ella pensaba en Scott, en No way out, creía en el deseo cuando sus pezones se levantaban sobre la lengua de él.
El amaba a Scott pero no se lo decía a ella, si hubiesen podido, ambos cogerían con Weiland, entre fotografías de retiros espirituales Zen enterrados en Arizona o en Durango.
A veces sentían deseos de estar juntos para platicar desnudos en la cama de él, mientras su padre estaría trabajando o cruzando la ciudad en un 6 cilindros. Él sacaba una cerveza o dos, ella se escuchaba a si misma hablando sobre su karma y la estandarización de escalas multivariadas diseñadas para medir el concepto “violencia”, en niños de 8 a 12 años, originarios de Torreón, escogidos aleatoriamente bajo un programa no-probabilistico que nunca supo como programar. Él solo destapaba su cerveza, oía a Héctor Infanzón, miraba los senos de ella, sus grandes pezones oscuros y ovales, como colchonetas de hule con agua caliente.
Viajaban en metro por la línea 2, mirando hoteles, cines, autos, después transbordaban al tren ligero, se sentaban juntos, se tomaban de las manos, ella creía que uno de esos días habría de suceder algo interesante mientras sentía su mano acalorada y cubierta de sudor pastoso; él deseaba cogérsela dentro del vagón frente a todos.
A ella no le atraía sexualmente él, a él solo le atraía sexualmente ella. Ambos amaban a Scott Weiland, ambos se excitaban en imaginarlo a su alrededor, quizá como en doom generation; le llamarían X a Scott, le besarían los ojos, felarían en una habitación pagada por ella.
lunes, diciembre 20, 2004
LO QUE SE DICE DE JUAN BEAT PARTE 2
TODAS LAS PISTOLAS DEL MUNDO
JAIME GARZA
A Juan Beat
La canción era mi favorita y la pistola no era mía. No me gustan las pistolas cargadas ni las mujeres que no me quieren.Yo no sostenía la pistola, era Karina.
Karina no me quería, quería a otro que tampoco la quería y que se acostaba con mil mujeres y ninguna de ellas era ella.
Yo no sé si quiero a Karina, creo que sí, no estoy muy seguro. Hubiera sido capaz de besarla y pasarla muy bien escuchando juntos mi canción favorita y otras canciones que no me gustan tanto. Pero ella sólo pensaba en un caradura de pelo largo.
Se puso a llorar y tiró la pistola al suelo del auto. Ahora no puedo soportar esa canción que tanto me gustaba. Tendré que escuchar todos mis discos otra vez y no encontraré otra canción tan bonita como esa.
Le dije que le invitaba una cerveza, que el día de mañana podía hacer cosas nuevas como pintarse el cabello o ir al cine.
-Idiota –dijo. Guardó la pistola en su bolsa y apagó la radio.
No habrá otra canción como esa, estoy seguro.
Al día siguiente me iba muy lejos a un lugar de esos a los que todos quieren ir. Ámsterdam o Londres o Madrid. A beber Heineken y después salir a pedir el número de móvil a las mujeres que pasean en la gran vía. Nadie me dirá “vale, llámame más tarde”. Me la pasaré en fumaderos de hash pensando en que las mujeres que quiero están muy lejos y ninguna piensa en mí. Cuando baje del avión y esté en México otra vez, recordaré que nadie me quiere, que he perdido canciones y mujeres y que no hay nada más triste en el mundo que un hombre sin canción y sin mujer.
Body: Y en el aeropuerto me toparé con toda esa gente que no me quiere. Como pistolas apuntándome a la cabeza, con una bala en la recámara y el cargador con todos los tiros. Todos con buena puntería. Todos listos para disparar.
JAIME GARZA
A Juan Beat
La canción era mi favorita y la pistola no era mía. No me gustan las pistolas cargadas ni las mujeres que no me quieren.Yo no sostenía la pistola, era Karina.
Karina no me quería, quería a otro que tampoco la quería y que se acostaba con mil mujeres y ninguna de ellas era ella.
Yo no sé si quiero a Karina, creo que sí, no estoy muy seguro. Hubiera sido capaz de besarla y pasarla muy bien escuchando juntos mi canción favorita y otras canciones que no me gustan tanto. Pero ella sólo pensaba en un caradura de pelo largo.
Se puso a llorar y tiró la pistola al suelo del auto. Ahora no puedo soportar esa canción que tanto me gustaba. Tendré que escuchar todos mis discos otra vez y no encontraré otra canción tan bonita como esa.
Le dije que le invitaba una cerveza, que el día de mañana podía hacer cosas nuevas como pintarse el cabello o ir al cine.
-Idiota –dijo. Guardó la pistola en su bolsa y apagó la radio.
No habrá otra canción como esa, estoy seguro.
Al día siguiente me iba muy lejos a un lugar de esos a los que todos quieren ir. Ámsterdam o Londres o Madrid. A beber Heineken y después salir a pedir el número de móvil a las mujeres que pasean en la gran vía. Nadie me dirá “vale, llámame más tarde”. Me la pasaré en fumaderos de hash pensando en que las mujeres que quiero están muy lejos y ninguna piensa en mí. Cuando baje del avión y esté en México otra vez, recordaré que nadie me quiere, que he perdido canciones y mujeres y que no hay nada más triste en el mundo que un hombre sin canción y sin mujer.
Body: Y en el aeropuerto me toparé con toda esa gente que no me quiere. Como pistolas apuntándome a la cabeza, con una bala en la recámara y el cargador con todos los tiros. Todos con buena puntería. Todos listos para disparar.
LO QUE SE DICE DE JUAN BEAT PARTE 3
NO CONOZCO A JURGEN HABERMAS
RONNIE IMR
Body: El se llamaba Juan, pero le gustaba que le dijeran el “bit”. Tenia 3 días sin comer y una mujer lo había dejado por un fotógrafo afeminado, de esos que suelen vestir con pantalones setenteros, esos pantalones que parece que enmicaran el aparato reproductor masculino. Ella se llama Laura y le gustaba ver películas pretenciosas del festival de Cannes (pero a veces le daban por ver películas gringas de adolescentes).
Al Juan le gustaba esperarla toda la noche en una banca de madera, disfrutaba esos momentos escuchando After de rain. Sus calzones estaba agujereados y el olor de la ropa era peor que el de los vagabundos. Pero así la esperaba con su botella de mezcal “Tonayan” mientras la gente lo observaba y le tiraba monedas. Pero esa gente no sabía porque el estaba ahí. Hasta que llego la cuarta noche y Laura salió. Vestía un pantalón de cuero negro pegado, sus senos firmes con una blusa negra que tenia un estampado que decía “hardcore”. Juan no lo podía creer, su mente se había quedado en la botella de vacía de mezcal o tal ve se la había llevado Coltrane junto con la canción de After the rain.
Laura se acercó y le dijo:
-¿Que haces ahí Juan?, pareces un vagabundo.
-Eso es lo que soy –dijo con una voz ronca, mientras colocaba su mano dentro de sus pantalones y le dio una revista llamada anvegers-. Estos es por ti y por tu puto fotógrafo pendejo. Tal vez el conoce a Jurgen Habermas mejor que yo. Y tal vez te recita algún dialogo de una película premiada en Cannes cuando te hace el amor.
-¿Qué dices? Yo te sigo queriendo pero necesito otro tipo de vida.
El celular de Juan sonó.
Y con una voz amargada y de alcohólico se escucho:
-Ella es un puto robot
Era su amigo Jaime.
Él colgó el teléfono. Y también colgó los huevos de Juan en una rama de árbol.
Juan y Laura se quedaron en silencio.
Él saco su arma de los calzones era un colt... y le disparo.
Ella no tenia cerebro, era un robot.
-No te compre para que te fueras con un afeminado –dijo Juan y tomo su botella de mezcal.
El no conocía nada sobre Jurgen Habermas, pero si sabia que las cosas nunca salen como uno quiere.
RONNIE IMR
Body: El se llamaba Juan, pero le gustaba que le dijeran el “bit”. Tenia 3 días sin comer y una mujer lo había dejado por un fotógrafo afeminado, de esos que suelen vestir con pantalones setenteros, esos pantalones que parece que enmicaran el aparato reproductor masculino. Ella se llama Laura y le gustaba ver películas pretenciosas del festival de Cannes (pero a veces le daban por ver películas gringas de adolescentes).
Al Juan le gustaba esperarla toda la noche en una banca de madera, disfrutaba esos momentos escuchando After de rain. Sus calzones estaba agujereados y el olor de la ropa era peor que el de los vagabundos. Pero así la esperaba con su botella de mezcal “Tonayan” mientras la gente lo observaba y le tiraba monedas. Pero esa gente no sabía porque el estaba ahí. Hasta que llego la cuarta noche y Laura salió. Vestía un pantalón de cuero negro pegado, sus senos firmes con una blusa negra que tenia un estampado que decía “hardcore”. Juan no lo podía creer, su mente se había quedado en la botella de vacía de mezcal o tal ve se la había llevado Coltrane junto con la canción de After the rain.
Laura se acercó y le dijo:
-¿Que haces ahí Juan?, pareces un vagabundo.
-Eso es lo que soy –dijo con una voz ronca, mientras colocaba su mano dentro de sus pantalones y le dio una revista llamada anvegers-. Estos es por ti y por tu puto fotógrafo pendejo. Tal vez el conoce a Jurgen Habermas mejor que yo. Y tal vez te recita algún dialogo de una película premiada en Cannes cuando te hace el amor.
-¿Qué dices? Yo te sigo queriendo pero necesito otro tipo de vida.
El celular de Juan sonó.
Y con una voz amargada y de alcohólico se escucho:
-Ella es un puto robot
Era su amigo Jaime.
Él colgó el teléfono. Y también colgó los huevos de Juan en una rama de árbol.
Juan y Laura se quedaron en silencio.
Él saco su arma de los calzones era un colt... y le disparo.
Ella no tenia cerebro, era un robot.
-No te compre para que te fueras con un afeminado –dijo Juan y tomo su botella de mezcal.
El no conocía nada sobre Jurgen Habermas, pero si sabia que las cosas nunca salen como uno quiere.
LO QUE DICE DE JUAN BEAT PARTE 4
JUAN BEAT CAMINA Y CAMINA...
DUENDE CALLEJERO
Body: A pesar de lo avanzado de la noche y lo avanzado de la peda, el Juan Beat camina por las ahora limpias calles del Centro Histórico de ésta, la aún llamada ciudad capital y que no deja de ser una enorme mierda que cada día se pierde más y más en su hedor. El Juan Beat camina y camina y va tiemble que tiemble mientras siente que su garganta está completamente seca, así que sube su mano derecha, que es en la que trae el enorme bote de cerveza oscura que ya está caliente, y sorbe un poco de esa cerveza oscura y, entonces, sólo entonces, es cuando comienza a sentir que aquel ya intragable líquido, por lo caliente, no vayan a pensar mal, baja que beja hasta perderse en su estómago, y ya allí se revuelve con todo y con nada, por lo que ahora tiene que subir su mano izquierda, y es como si eso pudiera detener el vómito que ya le ha llenado el esófago y que no se detiene, no, pero igual el Juan Beat sigue caminando y temblando y sin sentido pues, la verdad, no tiene un lugar a dónde ir.
Juan Beat piensa, o bueno, siente que por su cabeza pasa una idea, aunque aquí debería detenerme y decir que esa idea se muestra en imágenes, claro, pues de qué otra forma puede ser si hablamos del Juan Beat, y, bueno, que así veía que la idea era concerniente a recién aceptada falta de liquidez tras perder ese último trabajo, acción que logró acabar de una vez por todas con su supuesta paz mental, claro, si es que hubo un día en el que pudo tener una, por ello, aprovechó que el de TV-Azteca, ese bigotón gritón amanerado que todos conocen y cuyo nombre me niego a escribir aquí por causas ajenas a su incumbencia, había recomendado salir esa noche para ver la luna, pues dizque gracias al plan de contención ambiental implementado por los huevones del Gobierno del DF, el smog logró bajar a niveles históricos y, por tanto, por fin podría verse un cacho del cielo nocturno, y bueno, que saber eso lw gustó al Juan Beat, que por cierto, no piensen mal, supo de esa noticia porque no estaba en su departamento sino en un bar de mala muerte de la Colonia Roma, tomando de las sobras que anidaban las mesas desocupadas y escuchando al gritón ese, pues era preferible escucharlo que, por ejemplo, ese grupillo norteño de nombre impronunciable que atronaba en el fondo del bar, así que, tras escuchar aquella información el Juan Beat sintió o vió, si, era vió, que la noche estaba mejor sin techo que con uno, así que se apersonó en la barra y, para la caminada, levantó su mano derecha, llamó la atención del Hombre de las Bebidas y le pidió, tratando de que no se le quebrara la voz, un bote de cerveza oscura de los más baratos, por lo que recibió un muy altanero: "chinga tu madre, pendejo", por parte del que atendía, ese Hombre de las Bebidas pues, y ahora encogiéndose de hombros, el Juan Beat volvió a levantar su mano derecha y volvió a llamar la atención del Hombre de las Bebidas, que ahora estaba alegre porque atendía a la mesera tetona que tantas veces se había querido ligar y cuyo escote le provocó una leve erección al Juan Beat y al borracho del findo de la barra, que sin molestarse en disumular abrió su cremayera, ensalivó la palma de su mano izquierda y procedió a masturbarse ante la mirada atónita de otra mesera, esta no tan tetona como aquella con la que hablaba el Hombre de las bebidas.
Y al Juan Beat se le hizo demasiado gracioso que en ese bar de mala muerte no hubieran suficientes meseras, pero que si hubiera un Hombre de las Bebidas uniformado y todo eso, cual si fuera bar de cinco estrellas pues, y cuando ese Hombre de las Bebidas escuchó que la tetona le decía: "ahí te hablan, amor, te dejo", voltéó y vió al Juan Beat y se le acercó para quizá volverle a mentar la madre o de plano descontarlo, pero Juan Beat, sin pestañear siquiera, le escupió un enorme gargajo amarillento que se impactó de forma espectacular en plena frente, entonces aquel hombre ya no supo ni qué hacer y no tuvo más remedio que darle al cliente lo que pedía, que era, pues, un bote de la cerveza oscura más barata, que otro no podría pagarle, y desearle buena suerte no sin antes gritarle: "que disfrute su chingada cerveza señor cabrón, mamón, hijo de su chingada puta madre."
Y si, ahí va el Juan Beat, caminando en las ahora algo limpias calles del Centro Histórico a pesar de lo avanzado de la noche y a pesar de lo avanzado de la peda y a pesar de que va con el rostro elevado, viendo las estrellas y la luna, una luna llena que igual le recordó a París o a Bruselas o a su infancia, qué más da, y con la boca llena de un caldo que según eso es cerveza oscura de la más barata y sintiéndo que su estómago está a punto de reventarle y entonces se imagina la sangre manchando esas ahora inmaculadas calles y a sus tripas huyendo por las alcantarillas arrastradas por esas ratas que seguro se oculatn en las sombras, pero él ahora va feliz, pues la luna, chingue a su madre, lo es todo esa noche.
Y ya mañana será otro día, cabrón, y ya habrá momento para preocuparse.
Atentamente, el Duende Callejero... que siempre si huyó, se fue al DF, se internó en la Colonia Roma, se metió en un bar de mala muerte, pidió una bebida, la sorbió, descubrió que no sólo estaba rebajada con agua, sino que aquella era agua de la llave, por lo que dejó su bebida en una de esas mesas solitarias esperando que una mesera se la llevara y se fue al baño y vomitó y cuando regresó sólo encontró a la noche y a la puta que nadie se llevó esperándolo, con el rostro iluminado, dos dientes faltantes y la nariz sangrando de tanto aspirar cocaína.
DUENDE CALLEJERO
Body: A pesar de lo avanzado de la noche y lo avanzado de la peda, el Juan Beat camina por las ahora limpias calles del Centro Histórico de ésta, la aún llamada ciudad capital y que no deja de ser una enorme mierda que cada día se pierde más y más en su hedor. El Juan Beat camina y camina y va tiemble que tiemble mientras siente que su garganta está completamente seca, así que sube su mano derecha, que es en la que trae el enorme bote de cerveza oscura que ya está caliente, y sorbe un poco de esa cerveza oscura y, entonces, sólo entonces, es cuando comienza a sentir que aquel ya intragable líquido, por lo caliente, no vayan a pensar mal, baja que beja hasta perderse en su estómago, y ya allí se revuelve con todo y con nada, por lo que ahora tiene que subir su mano izquierda, y es como si eso pudiera detener el vómito que ya le ha llenado el esófago y que no se detiene, no, pero igual el Juan Beat sigue caminando y temblando y sin sentido pues, la verdad, no tiene un lugar a dónde ir.
Juan Beat piensa, o bueno, siente que por su cabeza pasa una idea, aunque aquí debería detenerme y decir que esa idea se muestra en imágenes, claro, pues de qué otra forma puede ser si hablamos del Juan Beat, y, bueno, que así veía que la idea era concerniente a recién aceptada falta de liquidez tras perder ese último trabajo, acción que logró acabar de una vez por todas con su supuesta paz mental, claro, si es que hubo un día en el que pudo tener una, por ello, aprovechó que el de TV-Azteca, ese bigotón gritón amanerado que todos conocen y cuyo nombre me niego a escribir aquí por causas ajenas a su incumbencia, había recomendado salir esa noche para ver la luna, pues dizque gracias al plan de contención ambiental implementado por los huevones del Gobierno del DF, el smog logró bajar a niveles históricos y, por tanto, por fin podría verse un cacho del cielo nocturno, y bueno, que saber eso lw gustó al Juan Beat, que por cierto, no piensen mal, supo de esa noticia porque no estaba en su departamento sino en un bar de mala muerte de la Colonia Roma, tomando de las sobras que anidaban las mesas desocupadas y escuchando al gritón ese, pues era preferible escucharlo que, por ejemplo, ese grupillo norteño de nombre impronunciable que atronaba en el fondo del bar, así que, tras escuchar aquella información el Juan Beat sintió o vió, si, era vió, que la noche estaba mejor sin techo que con uno, así que se apersonó en la barra y, para la caminada, levantó su mano derecha, llamó la atención del Hombre de las Bebidas y le pidió, tratando de que no se le quebrara la voz, un bote de cerveza oscura de los más baratos, por lo que recibió un muy altanero: "chinga tu madre, pendejo", por parte del que atendía, ese Hombre de las Bebidas pues, y ahora encogiéndose de hombros, el Juan Beat volvió a levantar su mano derecha y volvió a llamar la atención del Hombre de las Bebidas, que ahora estaba alegre porque atendía a la mesera tetona que tantas veces se había querido ligar y cuyo escote le provocó una leve erección al Juan Beat y al borracho del findo de la barra, que sin molestarse en disumular abrió su cremayera, ensalivó la palma de su mano izquierda y procedió a masturbarse ante la mirada atónita de otra mesera, esta no tan tetona como aquella con la que hablaba el Hombre de las bebidas.
Y al Juan Beat se le hizo demasiado gracioso que en ese bar de mala muerte no hubieran suficientes meseras, pero que si hubiera un Hombre de las Bebidas uniformado y todo eso, cual si fuera bar de cinco estrellas pues, y cuando ese Hombre de las Bebidas escuchó que la tetona le decía: "ahí te hablan, amor, te dejo", voltéó y vió al Juan Beat y se le acercó para quizá volverle a mentar la madre o de plano descontarlo, pero Juan Beat, sin pestañear siquiera, le escupió un enorme gargajo amarillento que se impactó de forma espectacular en plena frente, entonces aquel hombre ya no supo ni qué hacer y no tuvo más remedio que darle al cliente lo que pedía, que era, pues, un bote de la cerveza oscura más barata, que otro no podría pagarle, y desearle buena suerte no sin antes gritarle: "que disfrute su chingada cerveza señor cabrón, mamón, hijo de su chingada puta madre."
Y si, ahí va el Juan Beat, caminando en las ahora algo limpias calles del Centro Histórico a pesar de lo avanzado de la noche y a pesar de lo avanzado de la peda y a pesar de que va con el rostro elevado, viendo las estrellas y la luna, una luna llena que igual le recordó a París o a Bruselas o a su infancia, qué más da, y con la boca llena de un caldo que según eso es cerveza oscura de la más barata y sintiéndo que su estómago está a punto de reventarle y entonces se imagina la sangre manchando esas ahora inmaculadas calles y a sus tripas huyendo por las alcantarillas arrastradas por esas ratas que seguro se oculatn en las sombras, pero él ahora va feliz, pues la luna, chingue a su madre, lo es todo esa noche.
Y ya mañana será otro día, cabrón, y ya habrá momento para preocuparse.
Atentamente, el Duende Callejero... que siempre si huyó, se fue al DF, se internó en la Colonia Roma, se metió en un bar de mala muerte, pidió una bebida, la sorbió, descubrió que no sólo estaba rebajada con agua, sino que aquella era agua de la llave, por lo que dejó su bebida en una de esas mesas solitarias esperando que una mesera se la llevara y se fue al baño y vomitó y cuando regresó sólo encontró a la noche y a la puta que nadie se llevó esperándolo, con el rostro iluminado, dos dientes faltantes y la nariz sangrando de tanto aspirar cocaína.
viernes, diciembre 17, 2004
TURN DOWN THE LIGHTS
Los finales infelices son lo mío, ¡que patético!, hasta ahora un par de lloriqueos y pidiéndoles que se queden; siempre pensé que sería la mejor forma de "terminar", para luego arremeter contra ellas, borrarles el disco duro de sus lentísimas computadoras con win 98, contar "sus defectos" o simplemente "finiquitarlas" verbalmente. Si, no soy un caballero, de qué sirve, si cuando les decía te quiero se lo metían por el culo, si cuando leían un poema después hacían bolita la hoja de papel y la arrojaban al cesto de basura más cercano; no sirve de nada hablar o tener una despedida, seguramente porque soy un "insensible" y egoísta, sin embargo, ahora no quiero uno infeliz, triste lo será seguramente, pero un final rabioso no lo quiero.
Lo que escribió mi buen amigo Iván con respecto a su despedida con Rocío, me hubiese gustado escribirlo yo ---- Y la imagen de dormir juntos frente a un spot de comida rápida no te alumbre en esa calida noche de verano que siempre esperaste. ------- Como quisiera leerme así tan tranquilo, hasta "resignado" y con desapego; por qué nunca me preparo para los "finales", debería tomar uno de esos cursos budistas o de tanatología, si, es "peor que la muerte". Cuando alguien te dice "me voy" y tu haces hasta "lo imposible" porque sepa lo que sientes... y si sabes que estará con alguien más, no es cuestión de "ego", es simplemente no imaginar a "ella" besando a ese "alguien más". Eso me sucedió con Karina cuando me dijo que salía ya con un tipo, recordé tanto y tiré a la papelera de reciclaje sus textos, fue duro, ja... pero al día siguiente, todo fue mejor, no hay porque ponerse así.
El domingo pasado me encontré con "Miss Courtney", me gustó verla después de casi 10 meses, nos dimos un fuerte abrazo y reímos; no fue tan extraño, sabiendo que ella tiene a su novio "punk", recorrimos tepito, buscamos lo que ella quería y casi no hablamos, bromeamos un poco y cuando nos despedimos me dijo ---Sr Beat, ya no discuta con su amiga, llévesela tranquilo... luego me llama------. ------No discuto, es una incertidumbre que seguro se irá aclarando...------contesté. Nos dimos un beso en la mejilla y se metió al metro.
Llegué hace un rato a casa, recordé lo mucho que a "La Courtney" le gusta G. Michael; esta noche la quiero apacible, con esa vocecita del líder de Wham y unos tragos en vasos largos, no quiero escribir poemas ni escuchar el "side gentle of John Coltrane". Si algo "terminará" en unos días, meses o un par de años, solo quiero la calmada voz de G.M cantando; Turn down the lights, turn down the bed / Turn down these voices inside my head / Lay down with me, tell me no lies / Just hold me close, don't patronize / Don't patronize / Don't patronize me... / No habrá más poesía, tampoco sirve ni para rellenar un espacio en "una carta de amor".
Lo que escribió mi buen amigo Iván con respecto a su despedida con Rocío, me hubiese gustado escribirlo yo ---- Y la imagen de dormir juntos frente a un spot de comida rápida no te alumbre en esa calida noche de verano que siempre esperaste. ------- Como quisiera leerme así tan tranquilo, hasta "resignado" y con desapego; por qué nunca me preparo para los "finales", debería tomar uno de esos cursos budistas o de tanatología, si, es "peor que la muerte". Cuando alguien te dice "me voy" y tu haces hasta "lo imposible" porque sepa lo que sientes... y si sabes que estará con alguien más, no es cuestión de "ego", es simplemente no imaginar a "ella" besando a ese "alguien más". Eso me sucedió con Karina cuando me dijo que salía ya con un tipo, recordé tanto y tiré a la papelera de reciclaje sus textos, fue duro, ja... pero al día siguiente, todo fue mejor, no hay porque ponerse así.
El domingo pasado me encontré con "Miss Courtney", me gustó verla después de casi 10 meses, nos dimos un fuerte abrazo y reímos; no fue tan extraño, sabiendo que ella tiene a su novio "punk", recorrimos tepito, buscamos lo que ella quería y casi no hablamos, bromeamos un poco y cuando nos despedimos me dijo ---Sr Beat, ya no discuta con su amiga, llévesela tranquilo... luego me llama------. ------No discuto, es una incertidumbre que seguro se irá aclarando...------contesté. Nos dimos un beso en la mejilla y se metió al metro.
Llegué hace un rato a casa, recordé lo mucho que a "La Courtney" le gusta G. Michael; esta noche la quiero apacible, con esa vocecita del líder de Wham y unos tragos en vasos largos, no quiero escribir poemas ni escuchar el "side gentle of John Coltrane". Si algo "terminará" en unos días, meses o un par de años, solo quiero la calmada voz de G.M cantando; Turn down the lights, turn down the bed / Turn down these voices inside my head / Lay down with me, tell me no lies / Just hold me close, don't patronize / Don't patronize / Don't patronize me... / No habrá más poesía, tampoco sirve ni para rellenar un espacio en "una carta de amor".
RENUNCIAR...
Ya hace más de un año que Leslie Cheung se tiró desde un piso 24 o 25 de su hotel y se quitó del hartazgo que sentía, solo dejó una nota y listo. Muchos se sorprendieron que a sus 46 años y con una gran carrera como actor y cantante "hiciera tal cosa", pero como en "happy together", vivía problemas con su pareja, un banquero con el que ya llevaba años de relación; Leslie Cheung sufría de depresiones y parece que teniendo o no sus "amoríos" siempre la pasaba mal. Yo he pensado que la mejor edad para mí son los 45, desde el balcón de un hotel o con arsénico, pero ya llegando a los 45 no creo poder hacer nada mejor más que sencillamente escribir una pequeña carta; y no importaría mucho en mi caso, "mi carrera como escritor" no trascenderá... Seguro si llego a los 45, habrá sido una buena decisión: renunciar a "trascender"
Body: Hace unos días parecía que la rutina que terminó en diciembre del año pasado volvería, pero creo es cuestión de tener paciencia y adecuarse a lo que "las relaciones funcionales" entre lo que ha sucedido y sus consecuencias sigan ciertas "leyes" de no se que. Por lo menos de Enero a Julio del 2004 no hay tanto caos ni desorden, cosa que me produce no escribir ni un poema rabioso.
Body: Hace unos días parecía que la rutina que terminó en diciembre del año pasado volvería, pero creo es cuestión de tener paciencia y adecuarse a lo que "las relaciones funcionales" entre lo que ha sucedido y sus consecuencias sigan ciertas "leyes" de no se que. Por lo menos de Enero a Julio del 2004 no hay tanto caos ni desorden, cosa que me produce no escribir ni un poema rabioso.
jueves, diciembre 16, 2004
EL PRIMER PRECEPTO BUDISTA
"Tanto como me querías,
tanto como me adorabas,
tanto como yo valía
y ahora, ya no valgo nada..."
Cante: Montse Cortés
Guitarra: Paco de Lucía
Me he enterado de que Grissel, la "gran budista", la que practicaba el "des-apego" y buscaba mediante el samsara salir del "dolor", está embarazada, agradezco mucho a la charanda barata, al salón Orizaba y a Jack Kerouac el habernos separado. Grissel realmente quería una vida común; vaya recuerdo de un junio 5 en dónde frente a mis padres mencionó su intención de vivir conmigo. Juan Beat, el tipo grosero que bebe cerveza oscura no está para ese tipo de vida; me he salvado, Grissa es una buena mujer, pero yo no estaba dispuesto a pasar a una vida llena de problemas y responsabilidades; y aunque siempre me dijo que lo más estupido y absurdo sería "dar vida a alguien para encausarla en el dolor", ya veo que el Budismo zen importó poco, pero no es mi asunto, ha sido la decisión de Grissel inmiscuir a alguien en el primer precepto budista: la vida es dolor.
tanto como me adorabas,
tanto como yo valía
y ahora, ya no valgo nada..."
Cante: Montse Cortés
Guitarra: Paco de Lucía
Me he enterado de que Grissel, la "gran budista", la que practicaba el "des-apego" y buscaba mediante el samsara salir del "dolor", está embarazada, agradezco mucho a la charanda barata, al salón Orizaba y a Jack Kerouac el habernos separado. Grissel realmente quería una vida común; vaya recuerdo de un junio 5 en dónde frente a mis padres mencionó su intención de vivir conmigo. Juan Beat, el tipo grosero que bebe cerveza oscura no está para ese tipo de vida; me he salvado, Grissa es una buena mujer, pero yo no estaba dispuesto a pasar a una vida llena de problemas y responsabilidades; y aunque siempre me dijo que lo más estupido y absurdo sería "dar vida a alguien para encausarla en el dolor", ya veo que el Budismo zen importó poco, pero no es mi asunto, ha sido la decisión de Grissel inmiscuir a alguien en el primer precepto budista: la vida es dolor.
lunes, diciembre 13, 2004
TRAS UNA GRAN VITRINA DE CRISTAL
Siempre he pensado que es importante la empatía con los "nombres" cuando salgo con alguien; aunque no se porque a "Lorena" nunca le llamé "Lorena", me gusta ese nombre, pero prefería decirle "Miss Courtney" o Daniela, algo me detenía, ni molesto le grité "Lorenaaa"; quizás deba aparecer "otra Lorena". Sin embargo, mis encuentros con "Lorenas" han sido nefastos; me "enamoré" de una Lorena en el bachillerato, me gustaba su largo cabello rizado y pintado de rojo, no hablaba mucho, entraba al salón y se perdía entre los demás. No recuerdo muchas palabras de ella, solo una "tímida carcajada" cuando me planté frente a mis compañeros en la clase de "Literatura" y dije que no había leído a Rulfo porque prefería "renunciar a trascender" y comencé mi "exposición" sobre Fernando Pessoa . "Lorena" soltó una carcajada, fue la única que lo hizo, los demás no sabían ni quien era el tal Pessoa, ja... incluyendo al supuesto profesor de "literatura". Esa fue la única vez que vi reír a Lorena, en una ocasión ya estaba decidido, le diría que me gustaba, que durante semestres quise que los dos saliéramos de clases para ir al salón que era el de "video club" para ver esas películas extrañas que me comenzaba a gustar; la seguí, busqué la mejor oportunidad para "encontrarla sola", y cuando estuve frente a ella, me temblaron las piernas y no supe que hacer, ella se quedó un poco extrañada de mi actitud, pero totalmente fría siguió su camino. Fui un fracaso, hasta la fecha lo soy, no se "acercarme a las mujeres" y aún así, un par me han visto llorar.
Soñé con "Lorena", pero no en miss courtney, sino en una "Lorena" triste, descansando sus malestares con el sonido del soundtrack de alguna película de Lynch, mezclado con el humo de cigarrillos y el constante choque de las botellas de cerveza con esas mesitas viejas de metal; ya no "quiero a Lorena" con un vestido de terciopelo negro, la prefiero desnuda y durmiendo apaciblemente tras una gran vitrina de cristal.
Soñé con "Lorena", pero no en miss courtney, sino en una "Lorena" triste, descansando sus malestares con el sonido del soundtrack de alguna película de Lynch, mezclado con el humo de cigarrillos y el constante choque de las botellas de cerveza con esas mesitas viejas de metal; ya no "quiero a Lorena" con un vestido de terciopelo negro, la prefiero desnuda y durmiendo apaciblemente tras una gran vitrina de cristal.
LEVE ROMANCE
El frío cede y me revuelvo bajo las sábanas del depto 15; los autos, el tranvía y las motonetas a gran velocidad cruzan la vía Cresenzo. El sonido de un saxo me despierta y ella no está en cama, escucho que prende la tv y algo dicen en Italiano acerca de un transexual mexicano que se suicidó después de su última película X . Lorena trae una bata de seda y el contorno de sus senos se pierden, solo los pezones erectos se "traslucen". Siguen los motores rugiendo, el saxo, los gritos; creo explotó una "nave" de la NASA, no le tomo importancia, yo he explotado más veces y aún sigo con la esperanza de amanecer con "alguien", despojarla de esa bata u otra, y llenar la tina con agua casi hirviendo. Doce grados centígrados y no pasa nada. Sigue con la bata y yo con las llaves del Volvo bajo la almohada.
Es actriz, ha estudiado en academias inglesas y ahora reside en Italia, llevo dos días en su departamento, me he bebido su tinto y ni siquiera hemos tenido sexo, solo dormimos juntos, ella, cae rendida; yo he dejado a mis padres en Florencia, se quedarán esta noche y mañana por la tarde iré por ellos. Realmente no se que hago yo en este piso. El lugar es agradable, tiene una gran cava de vinos y la pasta le queda muy bien. La conocí en el vuelo Madrid-Roma, hablamos sobre Dario Argento y sus películas; y al bajar del avión me dejó su teléfono y dirección. Se llama Lorena y dice estar aburrida de los "free".. Cómo sabe que yo no la busco para lo mismo; independientemente de que yo soy "un hombre de senos", los suyos me agradan, pero no tengo ganas de pensar en "amor, sexo o ambos". Es hora de cubrirme con las sábanas y esperar a que ella apague la luz y deje su libro debajo de la cama.
Quisera aunque sea un "leve romance" con ella, pero sus energías están en la obra que prepara, ----esos pinches italianos, solo porque soy diferente me fastidian; hacen su grupito y tengo que soportarlos------- me dice furiosa agitando sus manos como si quisiera ahorcarlos. Yo solo la miro, en unos cuantos días debo regresar a la escatológica ciudad de México y lamentaré mucho ni siquiera haber intentado besarla, se veía tan tranquila con ese vestido y su cabello rojo, esperando en la sala a que yo saliera con una gorra espantosa y un jersey de hockey, hizo muecas, pero aún así caminamos hacía el teatro. No puse nada de atención a la obra, solo nerviosamente intentaba rozar sus manos con las yemas de mis dedos, cuando lo logré estaba dispuesto a besarla, sin embargo, ya no deseaba un efímero y "leve romance"
Romance
Beth Gibbons
You know what they say about romance
You know what they say about romance
Ever changing love that you can't
Keep on side a parking keel
Better the thought than the feeling
It's plain to see
All the things we suffer
From the the hands of humanity
But that ain't me
That ain't me
But that ain't me
That ain't me
And I know there's a god inside it
Should I love your key
Adorn you
And get inside
But that ain't me
That ain't me
But that ain't me
That ain't me
And I know I may come to doubt it
But if I ever wish
I wish we could all believe
That in this daylight world
Is a world
Where love can be
And I won't ever forget it
Cuz that ain't me
That ain't me
Cuz that ain't me
Well that ain't me
Es actriz, ha estudiado en academias inglesas y ahora reside en Italia, llevo dos días en su departamento, me he bebido su tinto y ni siquiera hemos tenido sexo, solo dormimos juntos, ella, cae rendida; yo he dejado a mis padres en Florencia, se quedarán esta noche y mañana por la tarde iré por ellos. Realmente no se que hago yo en este piso. El lugar es agradable, tiene una gran cava de vinos y la pasta le queda muy bien. La conocí en el vuelo Madrid-Roma, hablamos sobre Dario Argento y sus películas; y al bajar del avión me dejó su teléfono y dirección. Se llama Lorena y dice estar aburrida de los "free".. Cómo sabe que yo no la busco para lo mismo; independientemente de que yo soy "un hombre de senos", los suyos me agradan, pero no tengo ganas de pensar en "amor, sexo o ambos". Es hora de cubrirme con las sábanas y esperar a que ella apague la luz y deje su libro debajo de la cama.
Quisera aunque sea un "leve romance" con ella, pero sus energías están en la obra que prepara, ----esos pinches italianos, solo porque soy diferente me fastidian; hacen su grupito y tengo que soportarlos------- me dice furiosa agitando sus manos como si quisiera ahorcarlos. Yo solo la miro, en unos cuantos días debo regresar a la escatológica ciudad de México y lamentaré mucho ni siquiera haber intentado besarla, se veía tan tranquila con ese vestido y su cabello rojo, esperando en la sala a que yo saliera con una gorra espantosa y un jersey de hockey, hizo muecas, pero aún así caminamos hacía el teatro. No puse nada de atención a la obra, solo nerviosamente intentaba rozar sus manos con las yemas de mis dedos, cuando lo logré estaba dispuesto a besarla, sin embargo, ya no deseaba un efímero y "leve romance"
Romance
Beth Gibbons
You know what they say about romance
You know what they say about romance
Ever changing love that you can't
Keep on side a parking keel
Better the thought than the feeling
It's plain to see
All the things we suffer
From the the hands of humanity
But that ain't me
That ain't me
But that ain't me
That ain't me
And I know there's a god inside it
Should I love your key
Adorn you
And get inside
But that ain't me
That ain't me
But that ain't me
That ain't me
And I know I may come to doubt it
But if I ever wish
I wish we could all believe
That in this daylight world
Is a world
Where love can be
And I won't ever forget it
Cuz that ain't me
That ain't me
Cuz that ain't me
Well that ain't me
miércoles, diciembre 08, 2004
POBRE BOTIN
Era así como la versión adolescente de Karen Lancaume y Raffaela Anderson en "Baise Moi"; mientras la de 15 me pedía un cigarro, la de 14 estrelló sus voluptuosos senos en mi pecho; yo iba pensando en lo bien que me había sentado la soledad, podía salir a caminar y tranquilamente olvidarme de marcar el número de un móvil para decirle "voy para allá". Y mientras pensaba eso sintiendo los senos de aquella adolescente, por detrás solo sentí el cañón de un revolver. Me pidieron todo lo de "valor que traía", y eso significaba el celular y casi 10 pesos en monedas de 50 centavos; entregué eso más mi chamarra y mi gorra, les ofrecí mi libro de Jaime Bayly, pero el más alto de los ladrones contestó -----Mierdas no-----. Después del pobre botín caminaron muy tranquilos, las adolescentes corrieron en cuanto vieron a un par de policías, imaginé que los cuatro estaban de acuerdo, así que les dije a los uniformados y comenzó mi "carrera" de detective. Pronto pidieron un R2 y luego un R10 por Avenida Hidalgo; uno de los indigentes que "viven en ese pequeño parque" se acercó y me dijo -----Yo se quien te robó tu celular, la Melanie y la Jeny, son de la alameda-------. Otro R10 a la Alameda pero nada, ni los tipos de gabardina negra con gorras del mismo color, ni la Melanie y la otra puta. Ya por último, abordó de una patrulla, regresamos al parque, y vi a las "Baise Moi" mexicanas, en cuanto vieron la patrulla se taparon la cabeza con sus chamarras, pero alcancé a identificarlas bien. Los policías se bajaron y se subieron a "mis pequeñas putas"; en un principio negaron todo, llegamos al MP y bajé. No se que hayan hecho los amables oficiales porque en unos minutos salió uno de la patrulla y me dijo ----ya cantaron-----. Nos dieron todos sus datos, el como "actúan" y en que lugares se reunían para repartirse sus jugosas ganancias. Fuimos al Hotel Encino, al Buena vista y al Trebol... y en efecto, habían pasado por esos hoteles, pero apenas habían dejado la habitación del Buena vista. Mientras efectuábamos el R2 y el R10, las émulas de Lancaume y Anderson sin ningún síntoma de debilidad contaban cómo cobraban en el putero en el que trabajaban hasta hace unos días; y además, con su "mirada triste" me decían que habían sido abusadas por sus padres pero que les daba pena acusarlos, a mi me importaba una mierda, yo solo quería chingarlas en ese momento.
No encontramos a los tipos y las "hermosas y sufridas niñas" no llevaban armas ni nada que les involucrara directamente; de todas maneras levanté el acta y llegué en patrulla a mi casa. Parece que por la madrugada estuvieron llamando desde mi celular a algunos contactos de mi directorio, (no dudo que también a mi casa hayan marcado ) incluso, llegaron a pedir dinero por mí, pero no se acertaron con mi nombre.
De los múltiples asaltos que he tenido, éste ha sido en el que más tranquilo estuve, es un proceso de indefensión aprendida, por más que hubiese hecho se iban a llevar mis cosas, así que para que ponerse nervioso o "violento". Espero que nadie haya recibido más llamadas amenazantes desde mi celular, ya está dado de baja el número y yo sigo pasando por el mismo lugar con la esperanza de toparme con los dos tipos.
No encontramos a los tipos y las "hermosas y sufridas niñas" no llevaban armas ni nada que les involucrara directamente; de todas maneras levanté el acta y llegué en patrulla a mi casa. Parece que por la madrugada estuvieron llamando desde mi celular a algunos contactos de mi directorio, (no dudo que también a mi casa hayan marcado ) incluso, llegaron a pedir dinero por mí, pero no se acertaron con mi nombre.
De los múltiples asaltos que he tenido, éste ha sido en el que más tranquilo estuve, es un proceso de indefensión aprendida, por más que hubiese hecho se iban a llevar mis cosas, así que para que ponerse nervioso o "violento". Espero que nadie haya recibido más llamadas amenazantes desde mi celular, ya está dado de baja el número y yo sigo pasando por el mismo lugar con la esperanza de toparme con los dos tipos.
EL HOCKEY TAMBIEN PUDO TERMINAR CONMIGO...
Esta noche no hay "poemitas insulsos" ni comentarios atroces referentes a mis relaciones interpersonales; pero puedo comentar de la tremenda victoria de los canadienses en el Bell Centre de Montreal sobre la selección Slovaka, incluso me dió tanta nostalgia ver a Martin Brodeur defendiendo la net canadiense, que recordé hace aproximadamente unos 11 años cuando enfundado con el Jersey de los Devils, me revolvía bajo esa pequeña net deteniendo todo, eso solo duró unos años, después subí unos 6 kilos, dejé de hacer ejercicio y la cerveza se me hizo indespensable. Esta noche solo fueron 5 metas para los Slovakos y Ryan Smyth quien también hizo un gran juego contra USA (ja... que hasta en el hockey pierden) anotando dos metas; debo confesar que durante estos años perdí mucho el "contacto" con el hockey, no se de los nuevos jugadores, ni quien es la gran estrella de la NHL, pero poder ver aunque sea unos minutos al ya mítico Mario Lemiux y al rudo defensa Scott Niedermayer me ha quitado el mal "sabor" de estos últimos meses de peleas con Lorena o de mi estúpida y loca paranoia que en ocasiones me da; además de burlarme de nuevo ahora de la derrota de los gringos con todo y su Mike Modano y Brian Leetch que fueron asfixiados por la selección Rusa. Espero poder ver alguno que otro partido más; y auqnue tengo mi stick y algo del equipo, a mi edad y con la flojera que me da "el intercambio social" no creo podría soportar los vestidores de la pista de hielo.
"...El primer día que fui nadie sabía de mí, entré a los vestidores y me puse un jersey de los pingüinos de Pittsburg con el número 66 y con el nombre de Lemiux; a las 9 en punto todos ya estabamos en la pista, las edades de mis compañero eran entre los 25 a los 35 años; y el entrenador nos dividió en 2 equipos. ---Tu Lemiux, pante de goalie... Do you speak english?---- Le contesté en inglés que no traía cuellera ni casco (no acostumbraba jugar con él) a lo que me contestó: "take my helmet". Tomé el casco, y sin mucho que esperar, me paré "bajo la net". Antes de que se cumpliera el primer minuto de juego vi venir a 2 jugadores del equipo oponente, uno de ellos, que traía un stick bauer de aluminio golpeó el pock dirigiéndolo hacia un barda, "rebotó" en ella y el pock quedó en el centro a unos escasos 4 metros de mí. El otro jugador que le acompañaba le pegó al puck y salió un tiro fortísimo a media altura hacia la derecha, como pude me lancé, "estiré" lo más que pude mi stick y levanté mi pierna derecha hacia donde venía el puck. Cuando mi pierna quedó al ras del hielo, vi que el pock había sido atajado por mis pequeñas y baratas pads.
Alguna que otra vez jugué de centro y en 10 partidos anoté 13 metas, así que todo iba bien, se aproximaba un campamento en New York con las filiales de los New York Rangers (uno de mis equipos favoritos en donde jugaba en ese entonces Mark Messie y Mike Ricther); sin embargo, un martes sufrí un accidente, dos de mis dedos quedaron aplastados, no paraba de sangrar y me convulsioné en 2 ocasiones, mi amigo Israel me llevó al hospital, tuvieron que coserme los dedos y después hacerme una especie de cirugía reconstructiva; todo eso me llevó unos 3 meses, pasó el campamento en New York, mi equipo casi estaba desapareciendo además de estar en el último lugar de la liga; y yo, comencé a beberme unas "Tecate" de vez en cuando...
Regresé a jugar y me acomodaron el equipo del Liceo Franco Canadiense, la mayoría era "niños ricos desmadrosos" de 17 y 18 años. Los dos primeros partidos solo jugué 10 minutos en total; al tercer partido, me avisaron que el golie no había llegado y que iba a jugar desde el principio. Acabó el partido con el marcador de 0 a 0, en los tiempos extras quedamos igual, solo quedaban los penalty shots. En los penalty shots, un jugador toma el pock desde la mitad de la pista y "puede acribillar al golie" como se le de su gana. Me anotaron los dos primeros de cinco. Al cuarto penalty shot el marcador se encontraba 4 a 3 a favor de nosotros. Si detenía el penalty ganábamos. Salí un poco de la net y esperé a que el jugador de colegio santa fe tomara el puck. Tomó el pock e iba moviéndolo de un lado a otro con gran velocidad, al llegar a unos metros fuera del área del golie, patinó hacia la derecha , movió su stick a la izquierda y con la parte inferior de éste golpeó el puck. Me lancé hacia la izquierda, y de nuevo mi pierna derecha fue la que detuvo el tiro. Después de ese juego estuve como goalie titular durante un mes, ja, pero un martes que iba a la pista, 5 tipos armados me asaltaron fuera del metro chapultepec, me quitaron 2000 pesos (1000 era la mensualidad del hockey, y los otros 1000 eran para unos guantes nuevos), mi chamarra de los pingüinos de Pittsburg y mi jersey preferido de Mario Lemiux.
El Hockey también pudo terminar conmigo, por eso, preferí la cerveza..."
"...El primer día que fui nadie sabía de mí, entré a los vestidores y me puse un jersey de los pingüinos de Pittsburg con el número 66 y con el nombre de Lemiux; a las 9 en punto todos ya estabamos en la pista, las edades de mis compañero eran entre los 25 a los 35 años; y el entrenador nos dividió en 2 equipos. ---Tu Lemiux, pante de goalie... Do you speak english?---- Le contesté en inglés que no traía cuellera ni casco (no acostumbraba jugar con él) a lo que me contestó: "take my helmet". Tomé el casco, y sin mucho que esperar, me paré "bajo la net". Antes de que se cumpliera el primer minuto de juego vi venir a 2 jugadores del equipo oponente, uno de ellos, que traía un stick bauer de aluminio golpeó el pock dirigiéndolo hacia un barda, "rebotó" en ella y el pock quedó en el centro a unos escasos 4 metros de mí. El otro jugador que le acompañaba le pegó al puck y salió un tiro fortísimo a media altura hacia la derecha, como pude me lancé, "estiré" lo más que pude mi stick y levanté mi pierna derecha hacia donde venía el puck. Cuando mi pierna quedó al ras del hielo, vi que el pock había sido atajado por mis pequeñas y baratas pads.
Alguna que otra vez jugué de centro y en 10 partidos anoté 13 metas, así que todo iba bien, se aproximaba un campamento en New York con las filiales de los New York Rangers (uno de mis equipos favoritos en donde jugaba en ese entonces Mark Messie y Mike Ricther); sin embargo, un martes sufrí un accidente, dos de mis dedos quedaron aplastados, no paraba de sangrar y me convulsioné en 2 ocasiones, mi amigo Israel me llevó al hospital, tuvieron que coserme los dedos y después hacerme una especie de cirugía reconstructiva; todo eso me llevó unos 3 meses, pasó el campamento en New York, mi equipo casi estaba desapareciendo además de estar en el último lugar de la liga; y yo, comencé a beberme unas "Tecate" de vez en cuando...
Regresé a jugar y me acomodaron el equipo del Liceo Franco Canadiense, la mayoría era "niños ricos desmadrosos" de 17 y 18 años. Los dos primeros partidos solo jugué 10 minutos en total; al tercer partido, me avisaron que el golie no había llegado y que iba a jugar desde el principio. Acabó el partido con el marcador de 0 a 0, en los tiempos extras quedamos igual, solo quedaban los penalty shots. En los penalty shots, un jugador toma el pock desde la mitad de la pista y "puede acribillar al golie" como se le de su gana. Me anotaron los dos primeros de cinco. Al cuarto penalty shot el marcador se encontraba 4 a 3 a favor de nosotros. Si detenía el penalty ganábamos. Salí un poco de la net y esperé a que el jugador de colegio santa fe tomara el puck. Tomó el pock e iba moviéndolo de un lado a otro con gran velocidad, al llegar a unos metros fuera del área del golie, patinó hacia la derecha , movió su stick a la izquierda y con la parte inferior de éste golpeó el puck. Me lancé hacia la izquierda, y de nuevo mi pierna derecha fue la que detuvo el tiro. Después de ese juego estuve como goalie titular durante un mes, ja, pero un martes que iba a la pista, 5 tipos armados me asaltaron fuera del metro chapultepec, me quitaron 2000 pesos (1000 era la mensualidad del hockey, y los otros 1000 eran para unos guantes nuevos), mi chamarra de los pingüinos de Pittsburg y mi jersey preferido de Mario Lemiux.
El Hockey también pudo terminar conmigo, por eso, preferí la cerveza..."
martes, diciembre 07, 2004
BREVES NOTAS Y RECUERDOS SOBRE LA PESTE: ORIZABA SESSIONS
Tengo ciertos “sentimientos encontrados”, pero no se porque Yuriria me trataba así. Y ahora resulta que he defraudé hasta a su hermana, que no debí comportarme así por teléfono y decirle “esas son mamadas”. Pero no se que demonios hice para que Yuriria me colgara. Puedo entender que no desee verme más, pero no entiendo esas actitudes que pareciese indicar que realmente como lo dijo ella, “fuiste solo un jueguito pendejo para mí”. No me dolería que fuese así, solo lo hubiese aclarado a tiempo y yo sabría si seguía tomando el rol que tomé en ese juego.
En ocasiones sentía una gran angustia por la huída de Yuriria, pero con cosas como las de eso días, lo cambié por un gran repudio. No había sentido este coraje desde ya hacía tiempo y se que no tengo que hablar de justicia, soy el menos indicado para hacerlo, pero le habré hecho tanto daño a Yuriria, como para que me trate con una insulsa y barata dignidad.
Por alguna razón, la soledad no llegó después de su "pérdida", poco tiempo después de "terminar con Yuriria", conocí a alguien; y es extraño, no me importaba, pero yo a ella si. Pero no podía estar con alguien que no me causaba estados de ánimo parecidos al ácido lisérgico. Yuriria era como el LSD, mi realidad era otra con ella, una que se inventó para sacudirse "un eterno compromiso", sin embargo, siempre los efectos se terminan. Pero estábamos en lo de esta mujer; decía sentir cierto grado de atracción por que soy un tipo raro, la dejé plantada en dos ocasiones, no contestaba sus mails y no me importaba saber si ella misma se llamaba atractiva y que no le interesaba nadie más. Realmente no sentía nada y no pude mentirle: “Solo soy un intento de escritor, un borracho que ahora ya no puede beber como antes, no soportó ni la leche deslactosada y las resacas ya no son habituales, me da diarrea a cada rato y lo que mejor me sienta son las continuas visitas al Salón Orizaba".
Recuerdo el viernes de la mejor lectura de los Avengers; realmente no tenía expectativas grandes acerca de eso, el Orizaba se llenó, llegó gente que no pensé que fuese y dimos ----Alvaro y Yo---- una lectura realmente salvaje. Ya ebrios vociferábamos los poemas y nos desnudábamos. El público también se emborracho y acabamos en una gran borrachera. Ese día, después de la lectura fui con el rambo a comprar algo de comer; y días después que regresé al Orizaba, el rambo estaba ebrio, dormido en las sucias sillas del Orizaba. Israel y yo subimos al tapanco y comenzamos a beber. Tuve que bajar al baño y el rambo me saludó efusivamente y me comenzó a contar todo lo de aquel día. Lo recuerda mejor que yo, le regalé una botella de charanda, yo dejé de beber eso, me jode el estómago más de lo que ya está; el rambo comenzó a llorar y realmente eso me dolió, es un pobre tipo que es más honesto que mucha gente con la que me he topado. No me cuesta nada, de vez en cuando llevarle una botella, eso es mejor que estar soportando ganchos al hígado de quien según te quiere. Todo el asunto de Yuriria comenzó porque alguien le hizo llegar información acerca de mí. Según esto, yo seguía viendo a Grissel y a Idalia y salíamos “en otro plan”, ja, pobre de ellas, como se atrevieron a involucrarlas de nuevo conmigo. Todo lo que le decían en esos mails a Yuriria fueron puros argumentos realmente estúpidos, pero en fin, ese fue el pretexto que ella tomó para terminar. Yo la notaba con flojera, creo que se aburrió de mí, lo peor es que no me lo hizo saber y yo seguí pensando en que todo iba bien.
En ocasiones sentía una gran angustia por la huída de Yuriria, pero con cosas como las de eso días, lo cambié por un gran repudio. No había sentido este coraje desde ya hacía tiempo y se que no tengo que hablar de justicia, soy el menos indicado para hacerlo, pero le habré hecho tanto daño a Yuriria, como para que me trate con una insulsa y barata dignidad.
Por alguna razón, la soledad no llegó después de su "pérdida", poco tiempo después de "terminar con Yuriria", conocí a alguien; y es extraño, no me importaba, pero yo a ella si. Pero no podía estar con alguien que no me causaba estados de ánimo parecidos al ácido lisérgico. Yuriria era como el LSD, mi realidad era otra con ella, una que se inventó para sacudirse "un eterno compromiso", sin embargo, siempre los efectos se terminan. Pero estábamos en lo de esta mujer; decía sentir cierto grado de atracción por que soy un tipo raro, la dejé plantada en dos ocasiones, no contestaba sus mails y no me importaba saber si ella misma se llamaba atractiva y que no le interesaba nadie más. Realmente no sentía nada y no pude mentirle: “Solo soy un intento de escritor, un borracho que ahora ya no puede beber como antes, no soportó ni la leche deslactosada y las resacas ya no son habituales, me da diarrea a cada rato y lo que mejor me sienta son las continuas visitas al Salón Orizaba".
Recuerdo el viernes de la mejor lectura de los Avengers; realmente no tenía expectativas grandes acerca de eso, el Orizaba se llenó, llegó gente que no pensé que fuese y dimos ----Alvaro y Yo---- una lectura realmente salvaje. Ya ebrios vociferábamos los poemas y nos desnudábamos. El público también se emborracho y acabamos en una gran borrachera. Ese día, después de la lectura fui con el rambo a comprar algo de comer; y días después que regresé al Orizaba, el rambo estaba ebrio, dormido en las sucias sillas del Orizaba. Israel y yo subimos al tapanco y comenzamos a beber. Tuve que bajar al baño y el rambo me saludó efusivamente y me comenzó a contar todo lo de aquel día. Lo recuerda mejor que yo, le regalé una botella de charanda, yo dejé de beber eso, me jode el estómago más de lo que ya está; el rambo comenzó a llorar y realmente eso me dolió, es un pobre tipo que es más honesto que mucha gente con la que me he topado. No me cuesta nada, de vez en cuando llevarle una botella, eso es mejor que estar soportando ganchos al hígado de quien según te quiere. Todo el asunto de Yuriria comenzó porque alguien le hizo llegar información acerca de mí. Según esto, yo seguía viendo a Grissel y a Idalia y salíamos “en otro plan”, ja, pobre de ellas, como se atrevieron a involucrarlas de nuevo conmigo. Todo lo que le decían en esos mails a Yuriria fueron puros argumentos realmente estúpidos, pero en fin, ese fue el pretexto que ella tomó para terminar. Yo la notaba con flojera, creo que se aburrió de mí, lo peor es que no me lo hizo saber y yo seguí pensando en que todo iba bien.
jueves, noviembre 25, 2004
MI PIACI QUANDO TACI / TI SPOGLI COME
Estoy pensando en "tulipanes", si, esos que abundan por todas las aceras de la Amsterdam Red Zone, pero también busco un poema, por lo pronto no mío, sino uno que me ayude a decir ciertas cosas, porque seguro si me planto frente a ella con los tulipanes y un poema mío, destrozaré el poema; y los tulipanes... mientras estén en las manos de Fell She Trane se podrán salvar de mi torpeza...
MI PIACI QUANDO TACI
Mi piaci quando taci perché sei come assente,
e mi ascolti da lungi e la mia voce non ti tocca.
Sembra che gli occhi ti sian volati via
e che un bacio ti abbia chiuso la bocca.
Poiché tutte le cose son piene della mia anima
emergi dalle cose, piene dell'anima mia.
Farfalla di sogno, rassomigli alla mia anima,
e rassomigli alla parola malinconia.
Mi piaci quando taci e sei come distante.
E stai come lamentandoti, farfalla turbante.
E mi ascolti da lungi, e la mia voce non ti raggiunge:
lascia che io taccia col tuo silenzio.
Lascia che ti parli pure col tuo silenzio
chiaro come una lampada, semplice come un anello.
Sei come la notte, silenziosa e costellata.
Il tuo silenzio è di stella, così lontano e semplice.
Mi piaci quando taci perché sei come assente.
Distante e dolorosa come se fossi morta.
Allora una parola, un sorriso bastano.
E son felice, felice che non sia così. PABLO NERUDA
TI SPOGLI COME
Ti spogli come se fossi sola
e subito scopri che stai con me.
Come ti desidero allora
tra le lenzuola ed il freddo!
Ti metti a flirtare con me come con uno sconosciuto
ed io ti faccio la corte cerimonioso e tiepido.
Penso che sono tuo marito
e che mi tradisci con me.
E come ci desideriamo allora nel riso
di trovarci soli nell'amore proibito!
(Poi, quando è finita, ho paura di te
e sento un brivido.) JAIME SABINES
MI PIACI QUANDO TACI
Mi piaci quando taci perché sei come assente,
e mi ascolti da lungi e la mia voce non ti tocca.
Sembra che gli occhi ti sian volati via
e che un bacio ti abbia chiuso la bocca.
Poiché tutte le cose son piene della mia anima
emergi dalle cose, piene dell'anima mia.
Farfalla di sogno, rassomigli alla mia anima,
e rassomigli alla parola malinconia.
Mi piaci quando taci e sei come distante.
E stai come lamentandoti, farfalla turbante.
E mi ascolti da lungi, e la mia voce non ti raggiunge:
lascia che io taccia col tuo silenzio.
Lascia che ti parli pure col tuo silenzio
chiaro come una lampada, semplice come un anello.
Sei come la notte, silenziosa e costellata.
Il tuo silenzio è di stella, così lontano e semplice.
Mi piaci quando taci perché sei come assente.
Distante e dolorosa come se fossi morta.
Allora una parola, un sorriso bastano.
E son felice, felice che non sia così. PABLO NERUDA
TI SPOGLI COME
Ti spogli come se fossi sola
e subito scopri che stai con me.
Come ti desidero allora
tra le lenzuola ed il freddo!
Ti metti a flirtare con me come con uno sconosciuto
ed io ti faccio la corte cerimonioso e tiepido.
Penso che sono tuo marito
e che mi tradisci con me.
E come ci desideriamo allora nel riso
di trovarci soli nell'amore proibito!
(Poi, quando è finita, ho paura di te
e sento un brivido.) JAIME SABINES
martes, noviembre 23, 2004
VELVET REVOLVER
La primera imagen que "tuve" al leer la frase velvet revolver , fue a Lorena con un largo vestido de terciopelo negro, portando un gastado revolver y disparando hacía mi cabeza; con su cabello rojizo revuelto y sonriendo al verme con la cabeza impactada en la loseta de mi pequeño baño. Sin embargo, se desvaneció eso cuando en la portada del cd vi a Scott Weiland acompañado de Slash, si, el de los Guns and Roses; ¿recuerdan el use your illusion... ja ? hace poco algo escuché en la radio, creo que Matt, Duff y Slash ya no soportaban a Axel Roses; y ya desde hace tiempo tenían un proyecto con Scott Weiland, así que decidieron hacer Contraband, además se les unió el guitarrista Dave Kushner. Velvet Revolver suena bastante bien, con el sonido característico de Weiland pero más "duro", por supuesto que no es como guns o stp mejorados, Slahs y compañia / Kushner y Weiland hacen un muy buen combo. Tenía mis reservas, después de que Zack de la Rocha dejó a los RATM y llegó "al rescate" Chris Cornell (ex vocal de Sound Garden), que para mi gusto, suena espantosa esa combinación; pero Velvet Revolver resultó bastante agresivo con un par de "lentas" canciones que a Weiland le salen muy bien.
Los ex Guns tuvieron bastante suerte, ya que buscaban vocalista para la banda y probaron a vocales como Sebastian Bach (el de Skid Row, ja , el que cantaba 18 and life y I remember you, canciones que me siguen gustando), seguramente a Slahs no le agradó los gritos histéricos de Bach o le recordó a su ex amigo Axel Roses; probaron bastantes vocales hasta que Weiland con todo y sus excesos embonó con los ochenteros ex guns n roses.
Los ex Guns tuvieron bastante suerte, ya que buscaban vocalista para la banda y probaron a vocales como Sebastian Bach (el de Skid Row, ja , el que cantaba 18 and life y I remember you, canciones que me siguen gustando), seguramente a Slahs no le agradó los gritos histéricos de Bach o le recordó a su ex amigo Axel Roses; probaron bastantes vocales hasta que Weiland con todo y sus excesos embonó con los ochenteros ex guns n roses.
lunes, noviembre 22, 2004
MERMAID IN MANHOLE
No soy un tipo tan insensibe, tanto así, que me he comprado una muñeca inflable, en la caja dice -----Magic Siren, tan suave como un pequeño terciopleo------; y aunque el vendedor me comentó que era lo más solicitado por mujeres lesbianas, el nombre de Magic Siren fue tentador, solo me bastó recordar "Mermaid in Manhole" de la críticada serie de peliculas "gore-ultraviolentas" Guinea Pig . Así que la compre, dentro del instructivo vi el nombre de la modelo en la cual se basaba "el molde de la muñeca"; Irma, ja , por alguna razón imaginé a una profesora universitaria, quizás de ciencias o cosas como estadística o física, con su falda impecablemente bien planchada, una blusa blanca y facilidad de palabra, algo engorrosa y dulce; con un tono de voz "aterciopelado". Irma, edad: 24 años, preferencias sexuales: mujeres, comida preferida: dietética; todo eso incluía los stats de la muñequita esa. La inflé y me llevé una sorpresa, pensé que cuándo tomaron a Irma de molde estaba estreñida o le dijeron, te va a comprar un tal Juan Beat; había imagiando un dulce y pacífico rostro, pero en cambio, la rabia era evidente, "la boca" chueca, unos "ojos" terribles e incluso mal diseñados, era una muñeca feísima, como una barby de plastico pirata; vi de nuevo el instructivo, quizás me habían cambiado a mi "mermalaid", pero no, cerca de nalga se encontraba el sello de garantía -----Magic Siren, copy right-----. La llevé a la sex shop, el vendedor me dijo -----pinche muñeca, de nuevo esta jeta, ya van tres que salen así con estos defectos, ¿quiere otra?-------. -------No, quiero mi dinero----- contesté. -------------Bueno cada quien----- dijo un poco consternado el vendedor; imaginé al tipo inflando a la magic siren, seguro la colocó boca arriba y se bajó los pantalones, rozó su pene con la "vagina vibratoria" y eyaculó. La frase -----Bueno cada quien----- me sonó de resignación.
El vendedor me regresó el dinero y salí a comprar terciopelo negro para forrar mi primer libro de poesía que nunca editaré ni podré ver en los estantes de las librerias. Esta vez, hasta con una muñeca me equivoqué.
El vendedor me regresó el dinero y salí a comprar terciopelo negro para forrar mi primer libro de poesía que nunca editaré ni podré ver en los estantes de las librerias. Esta vez, hasta con una muñeca me equivoqué.
jueves, noviembre 11, 2004
«UNE GÉNÉRATION PERDUE»
E. HEMINGWAY (PARIS)
Body: Nada más fácil de adquirir que el hábito de pasar por el 27 de la rué de Fleurus al caer la tarde, por amor a la lumbre y los cuadros magníficos y la conversación. Muchas veces yo era el único visitante, y Miss Stein estuvo siempre muy amable y por un tiempo estuvo cariñosa. Cuando yo volvía de un corto viaje a una conferencia política o al próximo Oriente o a Alemania, enviado por el periódico canadiense o por la agencia de noticias para la que trabajaba, ella me hacía contar todas las anécdotas divertidas. Siempre había incidentes chuscos que le gustaban, y le encantaban también los cuentos de un cómico macabro, lo que los alemanes llaman humor de horca. Miss Stein quería estar al tanto de la parte alegre de lo que ocurría por el mundo; nunca las partes reales, nunca las partes malas.
Yo era joven y no melancólico, y en los peores momentos ocurrían siempre cosas extravagantes y cómicas, y a Miss Stein le gustaba oírlas contar. De otras cosas yo no hablaba, pero las escribía por mi cuenta.
Cuando no había viaje reciente que contar, pero me dejaba caer por la rué de Fleurus al terminar mi trabajo, a veces procuraba que Miss Stein hablara de libros. Mientras estaba trabajando en algo mío, me resultaba necesario leer al acabar de escribir. Si uno sigue pensando en lo que escribe, pierde el hilo y al día siguiente no hay modo de continuar. Yo necesitaba hacer ejercicio, cansarme el cuerpo, y además era buena cosa hacer el amor con la persona que uno amaba. No había nada mejor que eso. Pero luego, vacío, era una necesidad leer para no pensar en el trabajo ni preocuparse hasta el momento de reemprenderlo. Por entonces ya me había adiestrado a no secar nunca el pozo de lo que escribo, y a pararme siempre cuando todavía queda algo en lo hondo del pozo, y a dejar que por la noche lo volvieran a llenar las fuentes de que se nutre.
Para no pensar en lo que estaba escribiendo, muchas veces después del trabajo leía cosas de escritores de aquel momento, tales como Aldous Huxley o D. H. Lawrence o cualquier libro nuevo que encontraba en la librería de Sylvia Beach o en un puesto de los quais.
—Huxley es un cadáver —me dijo una vez Miss Stein—. ¿Por qué va usted a leer a un cadáver? ¿No se da cuenta de que es un cadáver?
Yo no sabía entonces darme cuenta de que era un cadáver, y dije que sus libros me divertían y me distraían de pensar.
—Debería usted leer sólo lo verdaderamente bueno o lo francamente malo.
—Me he pasado todo este invierno y el otro invierno leyendo libros verdaderamente buenos y el próximo invierno lo pasaré igual, y los libros francamente malos no me gustan.
—¿A qué leer esa basura? Es basura puesta en conserva, créame, Hemingway. Obra de un cadáver.
—Me gusta estar al tanto de lo que escriben por ahí —dije—. Y me distrae de lo que yo escribo.
—¿Qué otras cosas está leyendo?
—A D. H. Lawrence —dije—. Tiene cuentos muy buenos, uno que se llama «El oficial prusiano».
—Intenté leer sus novelas. No hay modo. Es sentimental e insensato y risible. Tiene un estilo de enfermo.
—Hijos y amantes y El pavo blanco me gustaron —dije—. Bueno, el segundo tal vez no tanto. Lo que no pude terminar son las Mujeres enamoradas.
—Ya que no le gusta leer lo malo, le recomendaré una cosa que le absorberá y que es una maravilla en su género. Tiene que leer a Marie Belloc Lowndes.
Nunca había oído hablar de ella, pero Miss Stein me prestó The Lodger, esa maravilla de relato basado en Jack el Destripador, y además otro libro de un crimen en un pueblo cerca de París que estoy seguro que es Enghien-les-Bains. Eran dos libros espléndidos para después del trabajo, con personajes verosímiles y con una acción y un terror que nunca suenan a hueco. Eran perfectos para leer cuando uno había pasado el día trabajando, y me leí todos los Belloc Lowndes que existían. Pero un buen día se me acabaron, y además ninguno estaba a la altura de aquellos dos primeros, y no encontré nada tan bueno para llenar los vacíos del día o de la noche hasta que salieron las primeras buenas cosechas de Simenon.
Me parece que a Miss Stein le hubiera gustado el buen Simenon (el primero que yo leí fue o L’écluse numéro 1 o La maison du canal), pero no estoy seguro porque en la época en que frecuenté a Miss Stein no le gustaba leer en francés aunque le encantaba hablarlo. Fue Janet Flanner quien me pasó los dos primeros Simenon que leí. Ella tenía afición a leer francés y había descubierto a Simenon cuando el hombre aún hacía reportajes de crímenes.
En los tres o cuatro años en que fuimos buenos amigos no logro recordar que Gertrude Stein hablara bien de ningún escritor a no ser que hubiera escrito en favor de ella o hecho algo en beneficio de su carrera, salvo en el caso de Ronald Firbank y más tarde de Scott Fitzgerald. Cuando empecé a tratarla no decía nada de Sherwood Anderson como escritor, pero hablaba con fervor de su persona y de sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, y de su bondad y su encanto. A mí me importaban un bledo sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, pero me gustaban mucho algunos cuentos suyos. Eran sencillos de estilo y a veces muy hermosos de estilo, y conocía muy bien a las gentes sobre las que escribía y sentía por ellas una honda cordialidad. Miss Stein no quería hablar de sus cuentos y siempre volvía a su persona.
—¿Y qué me dice de sus novelas? —le pregunté. Pero ella no quería hablar de las obras de Anderson, de la misma manera que no quería hablar de Joyce. Si alguien mencionaba dos veces a Joyce en su casa, no se le invitaba nunca más. Era como si uno está hablando con un general y le habla bien de otro general. Es un error que después de haberlo cometido una sola vez uno aprende a no repetir. Claro que a un general siempre se le puede hablar bien de otro general que ha sido derrotado por el general a quien uno habla. El general con quien uno habla hará elogios magníficos del general derrotado y luego se le caerá la baba contando con todo detalle cómo le derrotó.
Los cuentos de Anderson eran demasiado buenos para que resultara un acierto tomarlos como tema de conversación. Yo estaba dispuesto a hablar a Miss Stein de cómo me desconcertaba la maldad de las novelas de Anderson, pero sería otra metedura de pata porque significaría criticar a uno de los más leales defensores de Miss Stein. Cuando al fin él se descolgó con una novela llamada Dark laughter, tan atrozmente mala y boba y afectada que no pude contenerme y la parodié en Torrentes de Primavera, Miss Stein se enfadó de verdad. Yo había atacado a alguien que formaba parte de su escenografía. Pero antes hubo un largo período en que por esa parte no vinieron enfados. Ella misma se puso a elogiar a Anderson con prodigalidad en cuanto se vio que era un escritor acabado.
Miss Stein estaba furiosa contra Ezra Pound porque se había sentado con demasiado abandono en una silla pequeña y frágil, y sin duda incómoda y que es muy posible le ofrecieran adrede, y la torció o la rompió. El hecho de que él fuera un gran poeta y un hombre cordial y generoso, y que cabía perfectamente en una silla de tamaño normal, no se le tenía en cuenta. Las razones de su antipatía a Ezra, según ella las expone con destreza y malicia, se las inventó años más tarde.
Estábamos de vuelta del Canadá y vivíamos en la rué Notre-Dame-des-Champs y Miss Stein y yo éramos todavía buenos amigos, cuando ella lanzó el comentario ése de la generación perdida. Tuvo pegas con el contacto del viejo Ford T que entonces guiaba, y un empleado del garaje, un joven que había servido en el último año de la guerra, no puso demasiado empeño en reparar el Ford de Miss Stein, o tal vez simplemente le hizo esperar su turno después de otros vehículos. El caso es que se decidió que el joven no era sérieux, y que el patron del garaje le había reñido severamente de resultas de la queja de Miss Stein. Una cosa que el patron dijo fue: «Todos vosotros sois une génération perdue.»
—Eso es lo que son ustedes. Todos ustedes son eso —dijo Miss Stein—. Todos los jóvenes que sirvieron en la guerra. Son una generación perdida.
—¿De veras? —dije.
—Lo son —insistió—. No le tienen respeto a nada. Se emborrachan hasta matarse...
—¿Estaba borracho ese joven mecánico? —pregunté.
—Claro que no.
—¿Usted me ha visto alguna vez borracho?
—No. Pero sus amigos son unos borrachos.
—A veces me he emborrachado —dije—. Pero no la visito a usted cuando estoy borracho.
—Desde luego que no. No dije eso.
—El patron de ese muchacho estaba probablemente borracho a las once de la mañana —dije—. Así le salen de hermosas las frases.
—No me discuta, Hemingway —dijo Miss Stein—. No le hace ningún favor. Todos ustedes son una generación perdida, exactamente como dijo el del garaje.
Cuando, luego, puse las palabras del garajista referidas por Miss Stein como epígrafe de mi primera novela, procuré equilibrarías con una cita del Eclesiastés. Pero aquella noche, mientras caminaba de vuelta a casa, pensé en el muchacho del garaje y me pregunté si alguna vez le habrían transportado en uno de aquellos vehículos que reparaba, precisamente en un Ford T cuando los tenían convertidos en ambulancia. Me acordé de cómo se quemaban sus frenos bajando por las carreteras de montañas con toda una carga de heridos hasta que para frenar había que poner la primera y finalmente la marcha atrás, y de cómo los últimos ejemplares que quedaban fueron despeñados por una pendiente, vacíos, para que tuvieran que remplazarlos por grandes Fiat con buenos cambios en H y con frenos metálicos. Pensé en Miss Stein y en Sherwood Anderson y en lo que significan el egoísmo y la pereza mental frente a la disciplina, y me dije: ¿quién trata a quién de generación perdida? Y cuando llegué a la altura de la Closerie des Lilas y la luz daba en mi viejo amigo, la estatua del mariscal Ney blandiendo su espada con las sombras de los árboles en su bronce, y allí estaba él bien sólito y nadie seguía su avance y en menudo fregado se metió en Waterloo, pensé que todas las generaciones se pierden por algo y siempre se han perdido y siempre se perderán, y me senté en la Closerie para hacer compañía a la estatua y me tomé una cerveza muy fría antes de volver a casa, al piso de encima de la serrería. Pero mientras me estaba allí sentado frente a mi cerveza, mirando la estatua y pensando en los muchos días que Ney pasó peleando en retaguardia en la retirada de Moscú, cuando Napoleón ya había tomado la delantera en el coche con Caulaincourt, me acordé de que Miss Stein había sido una amiga buena y cariñosa y qué hermosas cosas decía de Apollinaire y contando su muerte en el día del armisticio en 1918 cuando la multitud chillaba por la calle «À bas Guillaume», y Apollinaire en su delirio creía que iba por él, y me dije, voy a hacer cuanto esté en mi mano por serle útil y para que se den cuenta de que ha escrito cosas muy buenas, y lo haré siempre que pueda con la ayuda de Dios y de Mike Ney. Pero al cuerno con sus sermones de generación perdida y con toda la porquería de etiquetas que cualquiera puede ir por ahí pegando. Cuando llegué a casa y crucé el patio y subí las escaleras y me encontré a mi mujer y a mi hijo y a F. Puss que era el gato de mi hijo, todos contentos y con un fuego en la chimenea, le dije a mi mujer:
—Sabes, Gertrude es una buena mujer, al fin y al cabo.
—Claro que lo es, Tatie.
—Pero a veces dice la mar de disparates.
—Nunca la he oído hablar —dijo mi mujer—. Yo soy una esposa. A mí me da conversación su amiga.
Body: Nada más fácil de adquirir que el hábito de pasar por el 27 de la rué de Fleurus al caer la tarde, por amor a la lumbre y los cuadros magníficos y la conversación. Muchas veces yo era el único visitante, y Miss Stein estuvo siempre muy amable y por un tiempo estuvo cariñosa. Cuando yo volvía de un corto viaje a una conferencia política o al próximo Oriente o a Alemania, enviado por el periódico canadiense o por la agencia de noticias para la que trabajaba, ella me hacía contar todas las anécdotas divertidas. Siempre había incidentes chuscos que le gustaban, y le encantaban también los cuentos de un cómico macabro, lo que los alemanes llaman humor de horca. Miss Stein quería estar al tanto de la parte alegre de lo que ocurría por el mundo; nunca las partes reales, nunca las partes malas.
Yo era joven y no melancólico, y en los peores momentos ocurrían siempre cosas extravagantes y cómicas, y a Miss Stein le gustaba oírlas contar. De otras cosas yo no hablaba, pero las escribía por mi cuenta.
Cuando no había viaje reciente que contar, pero me dejaba caer por la rué de Fleurus al terminar mi trabajo, a veces procuraba que Miss Stein hablara de libros. Mientras estaba trabajando en algo mío, me resultaba necesario leer al acabar de escribir. Si uno sigue pensando en lo que escribe, pierde el hilo y al día siguiente no hay modo de continuar. Yo necesitaba hacer ejercicio, cansarme el cuerpo, y además era buena cosa hacer el amor con la persona que uno amaba. No había nada mejor que eso. Pero luego, vacío, era una necesidad leer para no pensar en el trabajo ni preocuparse hasta el momento de reemprenderlo. Por entonces ya me había adiestrado a no secar nunca el pozo de lo que escribo, y a pararme siempre cuando todavía queda algo en lo hondo del pozo, y a dejar que por la noche lo volvieran a llenar las fuentes de que se nutre.
Para no pensar en lo que estaba escribiendo, muchas veces después del trabajo leía cosas de escritores de aquel momento, tales como Aldous Huxley o D. H. Lawrence o cualquier libro nuevo que encontraba en la librería de Sylvia Beach o en un puesto de los quais.
—Huxley es un cadáver —me dijo una vez Miss Stein—. ¿Por qué va usted a leer a un cadáver? ¿No se da cuenta de que es un cadáver?
Yo no sabía entonces darme cuenta de que era un cadáver, y dije que sus libros me divertían y me distraían de pensar.
—Debería usted leer sólo lo verdaderamente bueno o lo francamente malo.
—Me he pasado todo este invierno y el otro invierno leyendo libros verdaderamente buenos y el próximo invierno lo pasaré igual, y los libros francamente malos no me gustan.
—¿A qué leer esa basura? Es basura puesta en conserva, créame, Hemingway. Obra de un cadáver.
—Me gusta estar al tanto de lo que escriben por ahí —dije—. Y me distrae de lo que yo escribo.
—¿Qué otras cosas está leyendo?
—A D. H. Lawrence —dije—. Tiene cuentos muy buenos, uno que se llama «El oficial prusiano».
—Intenté leer sus novelas. No hay modo. Es sentimental e insensato y risible. Tiene un estilo de enfermo.
—Hijos y amantes y El pavo blanco me gustaron —dije—. Bueno, el segundo tal vez no tanto. Lo que no pude terminar son las Mujeres enamoradas.
—Ya que no le gusta leer lo malo, le recomendaré una cosa que le absorberá y que es una maravilla en su género. Tiene que leer a Marie Belloc Lowndes.
Nunca había oído hablar de ella, pero Miss Stein me prestó The Lodger, esa maravilla de relato basado en Jack el Destripador, y además otro libro de un crimen en un pueblo cerca de París que estoy seguro que es Enghien-les-Bains. Eran dos libros espléndidos para después del trabajo, con personajes verosímiles y con una acción y un terror que nunca suenan a hueco. Eran perfectos para leer cuando uno había pasado el día trabajando, y me leí todos los Belloc Lowndes que existían. Pero un buen día se me acabaron, y además ninguno estaba a la altura de aquellos dos primeros, y no encontré nada tan bueno para llenar los vacíos del día o de la noche hasta que salieron las primeras buenas cosechas de Simenon.
Me parece que a Miss Stein le hubiera gustado el buen Simenon (el primero que yo leí fue o L’écluse numéro 1 o La maison du canal), pero no estoy seguro porque en la época en que frecuenté a Miss Stein no le gustaba leer en francés aunque le encantaba hablarlo. Fue Janet Flanner quien me pasó los dos primeros Simenon que leí. Ella tenía afición a leer francés y había descubierto a Simenon cuando el hombre aún hacía reportajes de crímenes.
En los tres o cuatro años en que fuimos buenos amigos no logro recordar que Gertrude Stein hablara bien de ningún escritor a no ser que hubiera escrito en favor de ella o hecho algo en beneficio de su carrera, salvo en el caso de Ronald Firbank y más tarde de Scott Fitzgerald. Cuando empecé a tratarla no decía nada de Sherwood Anderson como escritor, pero hablaba con fervor de su persona y de sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, y de su bondad y su encanto. A mí me importaban un bledo sus grandes ojos de italiano hermosos y cálidos, pero me gustaban mucho algunos cuentos suyos. Eran sencillos de estilo y a veces muy hermosos de estilo, y conocía muy bien a las gentes sobre las que escribía y sentía por ellas una honda cordialidad. Miss Stein no quería hablar de sus cuentos y siempre volvía a su persona.
—¿Y qué me dice de sus novelas? —le pregunté. Pero ella no quería hablar de las obras de Anderson, de la misma manera que no quería hablar de Joyce. Si alguien mencionaba dos veces a Joyce en su casa, no se le invitaba nunca más. Era como si uno está hablando con un general y le habla bien de otro general. Es un error que después de haberlo cometido una sola vez uno aprende a no repetir. Claro que a un general siempre se le puede hablar bien de otro general que ha sido derrotado por el general a quien uno habla. El general con quien uno habla hará elogios magníficos del general derrotado y luego se le caerá la baba contando con todo detalle cómo le derrotó.
Los cuentos de Anderson eran demasiado buenos para que resultara un acierto tomarlos como tema de conversación. Yo estaba dispuesto a hablar a Miss Stein de cómo me desconcertaba la maldad de las novelas de Anderson, pero sería otra metedura de pata porque significaría criticar a uno de los más leales defensores de Miss Stein. Cuando al fin él se descolgó con una novela llamada Dark laughter, tan atrozmente mala y boba y afectada que no pude contenerme y la parodié en Torrentes de Primavera, Miss Stein se enfadó de verdad. Yo había atacado a alguien que formaba parte de su escenografía. Pero antes hubo un largo período en que por esa parte no vinieron enfados. Ella misma se puso a elogiar a Anderson con prodigalidad en cuanto se vio que era un escritor acabado.
Miss Stein estaba furiosa contra Ezra Pound porque se había sentado con demasiado abandono en una silla pequeña y frágil, y sin duda incómoda y que es muy posible le ofrecieran adrede, y la torció o la rompió. El hecho de que él fuera un gran poeta y un hombre cordial y generoso, y que cabía perfectamente en una silla de tamaño normal, no se le tenía en cuenta. Las razones de su antipatía a Ezra, según ella las expone con destreza y malicia, se las inventó años más tarde.
Estábamos de vuelta del Canadá y vivíamos en la rué Notre-Dame-des-Champs y Miss Stein y yo éramos todavía buenos amigos, cuando ella lanzó el comentario ése de la generación perdida. Tuvo pegas con el contacto del viejo Ford T que entonces guiaba, y un empleado del garaje, un joven que había servido en el último año de la guerra, no puso demasiado empeño en reparar el Ford de Miss Stein, o tal vez simplemente le hizo esperar su turno después de otros vehículos. El caso es que se decidió que el joven no era sérieux, y que el patron del garaje le había reñido severamente de resultas de la queja de Miss Stein. Una cosa que el patron dijo fue: «Todos vosotros sois une génération perdue.»
—Eso es lo que son ustedes. Todos ustedes son eso —dijo Miss Stein—. Todos los jóvenes que sirvieron en la guerra. Son una generación perdida.
—¿De veras? —dije.
—Lo son —insistió—. No le tienen respeto a nada. Se emborrachan hasta matarse...
—¿Estaba borracho ese joven mecánico? —pregunté.
—Claro que no.
—¿Usted me ha visto alguna vez borracho?
—No. Pero sus amigos son unos borrachos.
—A veces me he emborrachado —dije—. Pero no la visito a usted cuando estoy borracho.
—Desde luego que no. No dije eso.
—El patron de ese muchacho estaba probablemente borracho a las once de la mañana —dije—. Así le salen de hermosas las frases.
—No me discuta, Hemingway —dijo Miss Stein—. No le hace ningún favor. Todos ustedes son una generación perdida, exactamente como dijo el del garaje.
Cuando, luego, puse las palabras del garajista referidas por Miss Stein como epígrafe de mi primera novela, procuré equilibrarías con una cita del Eclesiastés. Pero aquella noche, mientras caminaba de vuelta a casa, pensé en el muchacho del garaje y me pregunté si alguna vez le habrían transportado en uno de aquellos vehículos que reparaba, precisamente en un Ford T cuando los tenían convertidos en ambulancia. Me acordé de cómo se quemaban sus frenos bajando por las carreteras de montañas con toda una carga de heridos hasta que para frenar había que poner la primera y finalmente la marcha atrás, y de cómo los últimos ejemplares que quedaban fueron despeñados por una pendiente, vacíos, para que tuvieran que remplazarlos por grandes Fiat con buenos cambios en H y con frenos metálicos. Pensé en Miss Stein y en Sherwood Anderson y en lo que significan el egoísmo y la pereza mental frente a la disciplina, y me dije: ¿quién trata a quién de generación perdida? Y cuando llegué a la altura de la Closerie des Lilas y la luz daba en mi viejo amigo, la estatua del mariscal Ney blandiendo su espada con las sombras de los árboles en su bronce, y allí estaba él bien sólito y nadie seguía su avance y en menudo fregado se metió en Waterloo, pensé que todas las generaciones se pierden por algo y siempre se han perdido y siempre se perderán, y me senté en la Closerie para hacer compañía a la estatua y me tomé una cerveza muy fría antes de volver a casa, al piso de encima de la serrería. Pero mientras me estaba allí sentado frente a mi cerveza, mirando la estatua y pensando en los muchos días que Ney pasó peleando en retaguardia en la retirada de Moscú, cuando Napoleón ya había tomado la delantera en el coche con Caulaincourt, me acordé de que Miss Stein había sido una amiga buena y cariñosa y qué hermosas cosas decía de Apollinaire y contando su muerte en el día del armisticio en 1918 cuando la multitud chillaba por la calle «À bas Guillaume», y Apollinaire en su delirio creía que iba por él, y me dije, voy a hacer cuanto esté en mi mano por serle útil y para que se den cuenta de que ha escrito cosas muy buenas, y lo haré siempre que pueda con la ayuda de Dios y de Mike Ney. Pero al cuerno con sus sermones de generación perdida y con toda la porquería de etiquetas que cualquiera puede ir por ahí pegando. Cuando llegué a casa y crucé el patio y subí las escaleras y me encontré a mi mujer y a mi hijo y a F. Puss que era el gato de mi hijo, todos contentos y con un fuego en la chimenea, le dije a mi mujer:
—Sabes, Gertrude es una buena mujer, al fin y al cabo.
—Claro que lo es, Tatie.
—Pero a veces dice la mar de disparates.
—Nunca la he oído hablar —dijo mi mujer—. Yo soy una esposa. A mí me da conversación su amiga.
jueves, noviembre 04, 2004
MIENTRAS JUEGO FIFA 2004...
Laura llamaba, quería entregarme un lista de encargos; yo hace días había conectado mi atari 2600 en la nueva tv panasonic. Encontré en un caja de galletas marías, muchos juegos del 2600; "snoopy and the red baron", "Grand Prix", "Vanguard", "Heroe", "football soccer", "Mario Bros." "Seaquest"... un montón de esos grandes cartuchos con portadas coloreadas. La Xbox, flamante, nueva, la había estrenado con el Shenmue II (juego que en el Dreamcast era de 4 cds y me tomó una semana terminar) y el Silent Hill 2, pero, no encontraba nada más satisfactorio que luchar contra esas "cosas voladoras" y "serpientes" que salían de las paredes en el "Heroe". Laura llamaba y llamaba al celular, llevábamos saliendo un par de meses y desde que la x box "había llegado a mi vida", Laura estaba cada vez más metida en una oficina. Cada vez que me sentaba frente al psone a jugar el fifa 2002, olvidaba que a las 9 en punto de la noche tenía que estar en la puerta de la redacción de ese periódico. Lo que yo lamentaba, era que el periódico no era de esos amarillistas, uno como la prensa o el alarma en el cuál siempre he querido trabajar escribiendo en la nota roja o tomando las maravillosas fotos gore que "engalanan" sus páginas. Ese periódico era aburrido, toda la gente me veía extraño cuando llegué a esperar a Laura detrás de su escritorio; yo no quería molestarlos, me colocaba mis audífonos y sacaba mi game boy color mientras el gordo, el que según era de la "sección cultural" me veía como si yo estuviese matando a alguien", simplemente jugaba el final fantasy adventure. Todo se fue desgastando con Laura, su oficina, los de su oficina, sus caprichos, sus brakects horribles; el que yo bebiera cerveza obscura todos los días; el que yo tuviera una ibook y de "nuevo" mi atari 2600. La noche antes de salir de viaje terminé el silent hill 2, eran las 4 am, con el buzón del cel lleno de mentadas y encarguitos parisinos, solo borré los mensajes y dormí plácidamente.
Es difícil "sacudirse" esa condición de Gamer. Siempre he estado jugando activamente, solo hubo un pequeño periodo, no tuve el N64, en ese entonces estaba más preocupado por terminar de leer a Celine y Baudelaire que por jugar. Llegó el Psone y desde entonces varias mujeres han terminado conmigo, hice un examen profesional en la UNAM, leí en Bellas Artes junto a Lawrence Ferlinghetti; y todo eso, no me ha quitado esa "maldita satisfacción" que da estar frente a una consola, arreglándomelas con el mounstroso control de la X box y usando la caminadora mientras juego el fifa 2004.
Es difícil "sacudirse" esa condición de Gamer. Siempre he estado jugando activamente, solo hubo un pequeño periodo, no tuve el N64, en ese entonces estaba más preocupado por terminar de leer a Celine y Baudelaire que por jugar. Llegó el Psone y desde entonces varias mujeres han terminado conmigo, hice un examen profesional en la UNAM, leí en Bellas Artes junto a Lawrence Ferlinghetti; y todo eso, no me ha quitado esa "maldita satisfacción" que da estar frente a una consola, arreglándomelas con el mounstroso control de la X box y usando la caminadora mientras juego el fifa 2004.
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